El partido fundado en 2011 por Álvarez- Cascos ya tiene candidato oficial para la Alcaldía de Oviedo tras el triunfo en primarias del notario Caicoya. Lo primero de todo es señalar que nos encontramos ante una victoria previsible a poco que se conozca la sociología de nuestra heroica ciudad. Se trata, como bien se sabe, de un profesional muy conocido perteneciente además a una familia con arraigo en Vetusta. Añádase a ello que no es un profesional de la política, lo que en estos tiempos se valora aún más, si bien es cierto que los otros dos candidatos están en tal sentido en el mismo caso.
Lo cierto es que FAC lo tiene muy difícil en Oviedo tras todo lo que vino aconteciendo con el grupo municipal, marcado por dos dimisiones sonadas y sonoras, los transfuguismos y las disensiones internas. Todo ello, tras haberle arrebatado la mayoría absoluta a Gabino de Lorenzo, objetivo más meritorio aún tratándose de un partido que acaba de crearse tras el rechazo del PP a Cascos como candidato para el Gobierno de Asturias, que, de haber sido designado, pocas dudas cabe albergar de que hubiese alcanzado una mayoría absoluta holgada.
Lo cierto es también que en estos momentos la formación casquista no lo tiene más fácil que en 2011, especialmente en Oviedo, pues no sólo debe luchar contra la hasta el momento pérdida de votos que vino sufriendo esta formación política, sino que además tiene que hacer frente al inevitable deterioro de su imagen en los últimos años en la capital, todo ello sin dejar de lado que estamos en un contexto en el que no sólo hay partidos emergentes como Podemos, sino que además el PSOE, a pesar de los malos vaticinios de las encuestas, presenta a un candidato que atesora mucha mayor credibilidad que la anterior cabeza de lista tan vinculada al arecismo y tan poco afortunada en su relación con el idioma.
Tras las primarias de Foro en Oviedo, cabe aventurar que no pequeña parte del voto más conservador de la ciudad se verá en un dilema a la hora de decidir su voto, pues, por un lado, está la inercia de seguir votando al partido de siempre, pero, de otra parte, es insoslayable que el candidato que presenta Foro no es en modo alguno ajeno al Oviedo más tradicional. Ello sin entrar en las más que previsibles diferencias programáticas que, a decir verdad, no suelen ser determinantes a la hora de decantarse por una u otra formación política.
La eterna Vetusta, el llamado Oviedín del alma tiene ante sí un dilema, máxime si no se pierde de vista que, hasta ahora, las relaciones entre el PP y Foro no estuvieron marcadas en ningún momento por un afán de buscar acuerdos, sino todo lo contrario.
Sólo hay un cabeza de lista que repite entre los partidos que concurrieron en las elecciones de 2011 en Oviedo. Se diría que la política entra en una nueva era. Tenemos a Gabino de Lorenzo atrincherado en la Delegación del Gobierno. A doña Paloma Sainz fuera de la primera línea política. A Arturo González de Mesa apartado también de estas lides. Está por ver con qué empuje entra Podemos y está por ver también el respaldo ciudadano en votos con el que contará Rivi tras sus idas y venidas de unas siglas a otras, siguiendo, eso sí, la misma ruta encaminada hacia el Consistorio vetustense.
No es momento de pronósticos, sino de constataciones. Foro vuelve a la pugna electoral en Oviedo con un candidato no sólo avalado por sus principales dirigentes, sino también por su encaje sociológico en la capital asturiana.
Será muy interesante comprobar si puede más lo sociológico o el afán que tiene cada momento. En esto se encuentra el busilis del asunto.