Ovidio Sánchez dice que apoya la idea de renovación reclamada por Alicia Castro, pero que esa operación debe celebrarse en el próximo congreso del partido que se celebrará tras las elecciones generales de 2008. Tiene toda la razón Ovidio, los cambios en las organizaciones se deciden en los congresos, no a través de pulsos de fuerza lanzados en medio del mandato por dirigentes aislados o por sectores del partido. Ahora lo que toca es centrarse en la carrera electoral, de la que se ha marginado Alicia Castro.
La marcha de la diputada ovetense ha servido para poner encima de la mesa el debate sobre la renovación del PP regional, auténtico comodín en las discusiones partidarias cuando se sale de una derrota electoral. Hablar de renovación tiene un gran atractivo para toda la gente que está en política por cuestiones de poder, pero es una venda que impide ver la realidad que hay fuera del partido. Alicia Castro señaló que el dirigente que hubiera sido derrotado más de una vez en las urnas debería dar paso a otro para que ocupase su lugar. Muy bien, con ese método, José María Aznar nunca habría llegado a ser presidente del Gobierno de España, porque antes de ganar las elecciones de marzo de 1996, había fracasado en octubre de 1989 y en junio de 1993. Otros dirigentes del PP dirán que no cabe estar varios mandatos en la misma poltrona, pero para ser coherentes tendrían que pedirle a Gabino de Lorenzo que se fuera para casa, ya que lleva 16 años de alcalde de Oviedo. La renovación es el burladero en el que se refugian los que no tienen nada que decir sobre cosas concretas de la política.
El PP asturiano lleva demasiados años mirándose el ombligo. Ya es hora de que se sientan partido de gobierno, sin que tengan que venir Rajoy y Acebes a darles ánimo. Menos ambiciones internas y más posturas claras sobre las cosas que preocupan a los asturianos. Todavía no nos dijeron si estaban a favor o en contra del embalse de Caleao o de la incineradora de Serín. El Gobierno de Álvarez Areces hace anuncios de formidables urbanizaciones antes de las elecciones, posteriormente los retira, y el PP no dice ni una palabra. Ahora bien, si los sindicatos mineros exigen un hospital para lesionados medulares, van lo dirigentes del PP y corean la propuesta.