“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”. Cicerón.
Un informe técnico que está sobre la mesa del despacho del Alcalde carbayón pone de manifiesto que el Auditorio de Oviedo presenta «graves deficiencias de seguridad» en el edificio. Y, lo que es más grave aún, tal cosa no fue advertida oficialmente hasta el momento en los 18 años de vida del edificio.
A partir de aquí, ya tenemos servida la escandalera política. Hay quien apunta que esto viene a ser una especie del contubernio del “Tripartito” para seguir desprestigiando a Gabino de Lorenzo y, de paso, para obstaculizar determinadas actividades de la Fundación Princesa de Asturias.
Frente a ello, la reacción del actual Equipo de Gobierno va en la dirección opuesta, esto es, que la herencia del gabinismo, en cuanto a goteras que no dejan de salir, es alargada y nociva.
Miren, de entrada, no parece muy verosímil que esta alarma que está aflorando en los medios con respecto a las deficiencias de seguridad que presenta el Auditorio sea una invención del actual Gobierno de Oviedo para incidir en los errores e irresponsabilidades que tuvieron lugar en la etapa en que Gabino de Lorenzo fue alcalde de Oviedo.
Hablamos de un edificio con dieciocho años de antigüedad cuya ubicación refleja una de las constantes de la estética ‘gabiniana’, esto es, la tendencia a lo abigarrado. Hablamos de un edificio cuyas hechuras constriñen todo lo que hay a su alrededor.
Pero lo que realmente importa en el caso que nos ocupa es el silencio que hubo sobre esas mencionadas deficiencias en materia de seguridad.
Perdón por la obviedad: el Auditorio ya está ahí y el sentido que tiene es dar servicio a la ciudad. Lo que toca, pues, es subsanar las susodichas deficiencias, algo que se hará a cargo de las arcas públicas municipales que no atraviesan precisamente una etapa de vacas gordas.
A los defensores y herederos del ‘gabinismo’, les correspondería una respuesta distinta a la hasta ahora esgrimida, es decir, que se trata de un invento del tripartito, al menos mientras no haya otro informe técnico que invalide lo que se acaba de hacer público.
Por su parte, teniendo razón el Gobierno municipal a la hora de poner de relieve la herencia envenenada que recibieron, no sólo les toca hacer frente a la situación, sino también sacar proyectos adelante desde el hoy con vistas al mañana más inmediato. Gobernar no es sólo instalarse en la queja.
¡Ay! No deja de ser toda una metáfora que el Auditorio formase parte de la campaña de Gabino en el 99, campaña que tenía como lema ‘con los deberes hechos’. Aquel Auditorio al que se le quería poner el nombre de Álvarez-Cascos en los tiempos de vino y rosas del PP astur tras la defenestración de Marqués.
Una gotera más, más bien, un ‘goterón’. Y, como telón de fondo, hay quienes de defienden atacando, hay quienes sólo saben esgrimir en su defensa conspiraciones judeomasónicas.
El error es humano. Ellos son, quieren hacer creer que son, divinos. ¡Cuánto insulto a la inteligencia!