Seguro que el ‘gabinismo’ está encantado al tener noticia de que se está hablando en los medios de una especie de crisis en el gobierno municipal a resultas de las discrepancias surgidas en torno a la comisión de investigación sobre Aquagest.
Por lo que leo en EL COMERCIO, al grupo que encabeza Ana Taboada no le agrada que el PSOE apoye un nuevo aplazamiento antes de elevar a definitivas las conclusiones de la comisión de investigación sobre Aquagest.
Sin entrar en otras consideraciones, siendo cierto e innegable que Wenceslao López es alcalde de Oviedo gracias a la generosidad de Ana Tabaoada, lo que no puedo poner en duda es el interés del primer edil de Oviedo a la hora de perseguir la corrupción. Distinta cosa puede ser que considere que las conclusiones deben ser matizadas o acordadas, pues, como bien se sabe, en asuntos de esta índole, las formas pueden ser decisivas.
¿Crisis en el tripartito? Doy por hecho que las tres formaciones políticas que forman el equipo de Gobierno son conscientes de la satisfacción que esto produce en los entornos mediáticos y políticos que consideran negativo todo lo que tenga que ver con este gobierno municipal que se formó –conviene recordarlo una vez más– en contra de lo esperado y al margen de los círculos de poder de los dos grandes partidos, pues la FSA, como consecuencia de lo sucedido en Gijón, prefería que el gabinismo siguiese gobernando Oviedo antes de darle la Alcaldía a la formación política que le había negado el apoyo en la ciudad de Jovellanos.
Desde luego, se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con la postura de Wenceslao López acerca del asunto que nos ocupa. Dicho esto, no me parece acertado ni justo considerar que le falta voluntad política contra la corrupción, entre otras cosas, porque estamos hablando de un político que no es precisamente el paradigma de lo que se puede considerar ‘un hombre de partido’. Y, en su larga trayectoria, no se pueden encontrar actuaciones o posturas tibias con respecto a casos de corrupción.
Sin duda, el llamado caso Aquagest está marcando la legislatura. Ahora bien, a la hora de poner sobre la mesa las conclusiones extraídas de la comisión de investigación sobre el asunto, no son de recibo los apremios ni las prisas excesivas.
Y no me parece justo poner de manifiesto en público que al alcalde de Oviedo le falta voluntad política para que las cosas se aclaren y se pongan sobre la mesa, al tiempo que no hay que olvidar que no procede que nos pierda un afán de protagonismo excesivo.