>

Blogs

Luis Arias Argüelles-Meres

Panorama Vetustense

Semblanzas asturianas: Juan Álvarez Corugedo, memoria viva de la Generación del 27 en Asturias

No hay descripción de la foto disponible.

Juan Álvarez Corugedo, hijo de Valentín Andrés Álvarez, fue, nada menos, que el último testigo de la mal llamada Generación del 27 en Asturias, generación a lo que su padre perteneció. Último testigo que falleció en 2013 a los 79 años de edad.

Estamos hablando de un hombre que poseía una memoria prodigiosa, de una persona amena que, además, contaba con el envidiable don de saber contar las anécdotas con un ingenio asombroso.

Pero no fue sólo la memoria viva de su padre y de la generación a la que perteneció el polígrafo moscón, algo de por sí extraordinariamente importante. Y es que, además de eso, estamos hablando de uno de los accionistas de Alianza Editorial, circunstancia que le llevó a conocer a las grandes figuras de la intelectualidad española de la segunda mitad del siglo XX.

Y, por otra parte, como fácilmente puede colegirse, fue un lector voraz y un erudito en materias ajenas a su profesión. En este sentido, una de sus grandes pasiones fue la historia contemporánea española, que conocía muy a fondo y en la que se volcó hasta su último suspiro.

Recuerdo la última conversación que mantuve con él, meses antes de su muerte, en la que me contó los libros que estaba leyendo acerca de lo que fueron los prolegómenos de la guerra civil.

En los últimos años de su trayectoria profesional, abandonó Madrid para fijar definitivamente su residencia en el Palacio de Doriga, su casa familiar, y ejerció en Oviedo como director regional de Economía y Comercio.

A propósito del Palacio de Doriga, fue él quien me contó que en su torre, en 1934, se reunieron Valentín Andrés, Juan Antonio Cabezas y el escritor Benjamín Jarnés, por entonces director de la colección de biografías de la editorial Espasa-Calpe. Y allí, se le hizo a Cabezas la propuesta de que escribiese la biografía sobre Clarín, libro que tuvo unas circunstancias dramáticas, pues su autor tardó mucho tiempo en poder tenerlo en sus manos tras su publicación que coincidió con la guerra civil.

También me hizo saber las circunstancias concretas que facilitaron el encuentro entre Ortega y Fernando Vela en el primer viaje a Asturias del filósofo.

O sea, memoria viva de lo que fue la generación del 27 en Asturias. Un erudito en historia de España, un especialista en economía, un apasionado de Asturias y, más concretamente, de todo el entorno de Grao, Doriga y Salas, donde están sus raíces familiares.

En lo que a su personalidad se refiere, es obligado hacer mención a su cordialidad. Estaba muy lejos de ser un hombre enfrascado en sus lecturas que vivía al margen de la realidad, pues en todo momento se comportó como un alguien muy cercano a todo el mundo que se interesaba por los demás.

Tenía, por si todo lo expuesto fuera poco, un sentido del humor admirable, creo que heredado de su padre, sentido del humor que se manifestaba, sobre todo, a la hora de contar anécdotas.

Tuve la enorme fortuna de haber conversado muchas veces con Juan Álvarez Corugedo, que –insisto- no sólo ejercía como la memoria viva de su padre, sino que además sus intereses eran amplios. No sólo la historia de España, como dije antes, sino también la literatura contemporánea y, ante todo, el ensayo, los grandes ensayos, las obras de pensamiento que despejaban incógnitas y abrían grandes horizontes.

Recuerdo, por ejemplo, que conocía muy a fondo la historia del palacio de Doriga, anterior al momento en el que su abuelo lo había comprado, una historia muy literaria, ciertamente, que reflejaba muy bien la época.

Asimismo, conocía muy bien los entresijos de la vida universitaria madrileña en la que había tenido presencia como docente.

Cada vez que estuve en su despacho del Palacio de Doriga, era todo un placer encontrarse con una biblioteca magnífica que tanto había leído y trabajado. Desde luego, los libros de los que se rodeaba no desempeñaban un papel decorativo.

¡Tantas y tantas anécdotas! La vieja tertulia en el Regina, a la que habían acudido, entre otros, Azaña y su propio padre. El día en el que su padre, tras leer un artículo en una revista de Economía, había comentado que aquel texto estaba demasiado bien escrito para ser obra de un economista. Y, al final, se descubrió que el firmante era nada menos que Fernando Vela, oculto tras el seudónimo de Luis de Arriondas. La noche en la que García Lorca estuvo en Grao, cuando se estrenó una de sus obras. La jornada en la que Azaña de desplazó a Grao, desde Oviedo, a comer con don Valentín en su casa moscona. Algunos episodios de tertulias en la Revista de Occidente, tertulia que también frecuentó don Valentín.
Y, así, un sinfín de historias más.

Lo dicho: la memoria vida de la mejor Asturias y de la mejor España intelectualmente hablando.

Se fue de esta vida a los 79 años con sencillez y discreción. Una persona entrañable de quien tanto aprendí y a quien nunca olvidaré.

Temas

Blog de Luis Arias Argüelles-Meres

Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


diciembre 2019
MTWTFSS
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031