Tal y como viene sucediendo desde el inicio de este atípico y pandémico campeonato, el Oviedo, tan pronto salió al campo, supo muy bien a qué jugaba, no sólo neutralizando la mayoría de los ataques del Sporting, sino también siendo incisivos en el campo contrario, buscando ocasiones de gol, que, como bien se sabe, se nos viene poniendo muy difícil. Pero llegó un penalti que nadie discutió y Tejera estuvo a la altura de las circunstancias engañando a un guardameta tan experimentado como Mariño.
Por otro lado, creo que se impone, más allá de lo que fue en sí mismo el desarrollo del encuentro, hacer mención a Blanco Leschuk, a quien se le ve un jugador de equipo que sabe asociarse con sus compañeros y que además tiene hambre de gol. Espero no equivocarme si aventuro que nos puede dar muchas alegrías este delantero.
Una vez más, hay que destacar a Sangalli, batallador durante todo el partido que, además, forzó el penalti que nos dio la victoria. Obeng, como acostumbra, hizo todo un alarde de poderío físico, robando balones al contrario, aunque, como suele suceder, le faltó precisión con la pelota. No perdamos de vista el gran trabajo de Nahuel, incisivo y luchador y con ganas de ganarse un puesto en el equipo. Y, sin duda, el más destacado fue, a mi juicio, Tejera. El Oviedo consigue ganar un derbi más ante su eterno rival, una victoria que, esperemos, suponga una importante inyección moral para los próximos y numerosos encuentros que nos quedan en lo que resta de octubre.
Creo que se hizo justicia poética. El conjunto azul se merecía algo más que los empates que hasta ahora cosechó, y ese premio de la victoria que no acababa de llegar, sobrevino en el mejor lance posible, o sea, derrotando a un eterno rival que en ningún momento bajó los brazos y se resignó a perder.
Borja, sin haber sido decisivo como en el derbi de la pasada campaña, puso ganas y protagonismo. Javi Mier salió muy concentrado. Y, por otra parte, imagino que para Diegui fue satisfactorio haber participado unos minutos en un derbi que se conoce muy bien, en un derbi en el que, estoy seguro, se sintió orgullosamente oviedista.
Se echó en falta a Nieto. Y, en el Sporting, la calidad e Manu García se impuso claramente sobre el resto de sus compañeros. Derbi para el Oviedo en un campeonato igualado, en el que el equipo azul tiene criterio y, como diría un entrenador muy legendario, «argumentos».