Algo es algo. Ahora, por lo visto, ya no se pretende esa entrada a Oviedo con vehículos pasando por debajo de una de las naves de la Fábrica de Armas. En efecto, vamos progresando. Lo que ahora se pone sobre la mesa por parte del equipo de gobierno municipal es que, en la gestión de todos los terrenos que pertenecen en este momento al Ministerio de Defensa, intervengan todas las administraciones. Y que al Ayuntamiento le sería suficiente con 20.000 a 30.000 metros cuadrados. Todo lo demás estaría por ver.
Una de las carencias que tiene nuestra vida pública consiste en la ausencia de una visión de Estado para todo lo que es público, es decir, que las administraciones no deben pelearse, no les toca competir entre sí como si se tratara de enemigos, porque, al fin y al cabo, el bien común es cosa de todos los poderes públicos. Si no entendemos esto, mal vamos. Y tengo para mí que es una de las grandes asignaturas pendientes de nuestro país.
En todo caso, y yendo a lo más concreto de este asunto, a mí me cuesta concebir el uso que se haga en el futuro del conjunto de terrenos de la Vega sin tener en cuenta el proyecto del área metropolitana, del que apenas se habla a resultas de la pandemia, pero que, más pronto que tarde, tendrá que llegar. Y los referidos terrenos tendrían mucho protagonismo en todos los sentidos.
Por otra parte, no me sorprende que la oposición municipal critique, en este caso, el grupo Somos Oviedo, que el equipo de gobierno parece no tener una hoja de ruta para negociar el futuro de estos terrenos.
Sea como sea, tampoco sería negativo que hubiese un acuerdo entre las distintas administraciones. Ahora bien, al frente de ese acuerdo y de ese proyecto tendría que haber propuestas concretas y viables del Ayuntamiento.
¿Las hay?