
Habrá que felicitarse por la decisión del Pleno de acudir en auxilio de la Sociedad Filarmónica, todo un clásico en la vida cultural ovetense con nada menos que 114 años de existencia, con una ayuda de 20.000 euros, si bien es cierto que la cantidad solicitada por la entidad es de 35.000 euros. De todos modos, cabe esperar que la presente ayuda evite el derrumbe y la decadencia de algo tan nuestro y omnipresente en la vida pública carbayona.
Dicho lo cual, en fechas como esta, cuando la segunda ola de la pandemia está haciendo tremendos estragos entre nosotros, lo que lleva al gobierno autonómico a tomar medidas drásticas y traumáticas que sólo el paso del tiempo dirá si fueron acertadas, la impresión que tenemos es que el mundo de la cultura en se ve más obligado que nunca a hacer oír un continuo SOS.
¿Qué decir de un mundo de la cultura que se encuentra cada vez más arrinconado y que además, como señaló, Lucía Falcón, sus asociaciones suelen estar dirigidas por personas que no contaban, ni de lejos, con escenarios como el presente? Pero, en todo caso, sin duda, estamos en el momento del periodo democrático donde la vida cultural se encuentra más arrinconada que nunca.
Tampoco quiero dejar de hacer mención a los planteamientos que hicieron Ricardo Fernández y Ana Taboada, por parte del PSOE y de Somos Uvieu, respectivamente, acerca del sempiterno problema vetustense con la presencia en el callejero de personajes ‘franquistas’ de los que no resulta nada fácil encontrar méritos para ello. Se debatió muchas veces este asunto. Últimamente, la Ley de Memoria Democrática del Gobierno autonómico pone de relieve aún más semejante anormalidad.
¿Hasta cuándo, hasta dónde y hasta qué seguirá esto así?