
Se sabe que los trastornos mentales tienen gran incidencia en la población y se prevé que siga creciendo en los próximos años según la OMS y según todos los estudios realizados. Cuando perdemos salud mental por la ansiedad, la depresión, las obsesiones, etc. es perfectamente comprensible que se intenten buscar remedios lo más mágicos y eficaces posibles porque el sufrimiento que llevan anejo es muy intenso y por eso la venta de ansiolíticos y antidepresivos están a la cabeza de los medicamentos más vendidos.
Es comprensible que se busquen remedios en la “magia” de los fármacos pero no hay que engañarse porque los fármacos no tienen esa virtualidad aunque sean necesarios. Puedo sugerir que se acuda al psicólogo que siempre puede servir de gran ayuda pero lo que ahora quiero resaltar es que la enfermedad mental viene determinada mayoritariamente por la forma en que nos comportamos, por el estilo de vida que llevamos. Este es el verdadero responsable y no los genes, sobre todo, según algunas hipótesis. La influencia de nuestros comportamientos no es cuestionable pues está empírica y reiteradamente contrastada.
Usted puede saber si su estilo de vida es sano o enfermizo, si le ayuda a estar sano o le crea problemas. Usted sabe si vive bajo la presión del estrés, la aceleración, la competitividad exagerada, del abarcar más de lo que puede su organismo y conoce la presión a la que está sometido. Sabe si sus hábitos de consumo son nocivos o sanos, si fuma y bebe alcohol en abundancia, si le obsesiona o domina el consumismo. Sabe bien si el tiempo que dedica al ocio y al descanso y al sueño son los adecuados así como su forma de comer, cómo come y lo que ingiere, si es muy negativo en sus percepciones de la realidad y si vive en conflicto consigo o con la gente.
Todas estas facetas y otras muchas constituyen nuestra forma de vida y de comportamiento y eso influye de forma taxativa en cómo nos sintamos de sanos mentalmente. Por eso, además de echar mano de los fármacos, tan sólo cuando no haya más remedio y el tiempo imprescindible, es necesario modificar nuestros hábitos inadecuados. Nuestra salud mental está en nuestras manos más de lo que parece. Sólo que requiere esfuerzo personal y disciplina.