Me gustó encantó la película “El puente de los espías”, pero cada uno sacará de su visión lo que más le interese. A mi me pareció excelente, entre otras varias cosas, lo que Abel, el espía ruso, después de ser detenido, le dijo a su abogado cuando este le preguntó ¿Está usted preocupado?. La respuesta, un par de veces en el film fue, con total serenidad y frialdad “¿Eso ayudaría?”. Muy práctico en efecto y extrapolable a varias situaciones de la vida.
Algunas de las reacciones que tenemos ante los acontecimientos vitales las realizamos sin más, por inercia, sin parar a preguntarnos si eso que estamos haciendo ayuda, nos ayuda o mas bien nos perjudica. A posteriori si nos lo preguntásemos seguro que concluiríamos que no solo no ayuda sino que perjudica. No es que por preguntárnoslo y saberlo ya esté solucionado, ya hayamos conseguido neutralizar esa reacción de preocupación, obsesión, etc. etc. pero al menos podrá contribuir a tratar de evitarlo. Es una postura pragmática, de pura utilidad. Lo que no ayuda deberíamos preterirlo, porque simplemente no es rentable ni eficaz.
Y hablando de la preocupación, algo tan natural en los humanos cuando estamos atrapados en alguna amenaza, alguna incertidumbre, algún peligro o alguna adversidad, ciertamente no ayuda sino que nos angustia y desasosiega. Pocas cosas hay que nos creen tanto desasosiego como preocuparnos, es decir, anticipar males mayores o desastres, que, por cierto, cuando ocurren, si llegan a ocurrir, no lo hacen nunca exactamente con la gravedad y dramatismo que habíamos anticipado e imaginado.
¿Eso ayudaRÍA? Vaya pregunta de diez, vaya técnica mental, vaya forma de tener el control de nuestra mente!