Va a ser un grave error de Adrían Barbón, el llamar “barullu”, a la demanda de que el candidato o candidata de Gijón a la alcaldia fuera elegido a través de unas primarias.
La intervención de Ferraz, llevó a fijarlas,como dicen los estatutos, y fijó en 592 las firmas necesarias para confirmarlas, pero Ana González lo obtuvo con 421, lo que ha llevado a la dirección del partido en Gijón en fijar en ese número la meta.
En el primer día, rozó la votación los 200 votos.
Se harán primarias, Ana González no repetirá, y Adrían Barbon padecerá el inmovilismo a que esta sujeto el más antiguo partido de España: El PSOE, desde 1879.
Esta oxigenación, de abajo hacia arriba, pudieran ser un revolvente que permita ganar las municipales. Alguien tenía que hacerlo, y por supuesto fue Gijón.