Una cosa es el reconocimiento de una persona pública y su esfuerzo e imagen interna y mundial como lo ha sido la muerte de Isabel II, y otra es, entre la euforia de los medios, de las televisoras, no analizar algunas cosas de Carlos III y la dinastía de los Windsor.
Cuando trasciende año con año, la historia de la dinastía desde Jorge V, primo del Zar NIcolas II y familiar, por la reina Victoria de Guillermo II, el kaiser alemán, y como se enfrentaron entre ellos en la Primera Guerra Mundial, y como el abuelo de Isabel, le negó la enetrada al primo, al Zar y su familia antes de que fueran fusilados por la revolución rusa, uno empieza a entender como el Imperio Británico fue diluyéndose.
El autoritarismo de aquel Jorge V lo llevó a dejar a dos hijos tan tocados( Eduardo VIII y Jorge VI, el padre de la reina Isabel II), que estuvieron a punto de fracturarse, cuando el heredero Eduardo harto de la disciplina que les que quitó la infancia, encuentra en los Estados Unidos la libertad fuera del corset de la familia real, termina casándose con la norteamericana Wallis Simpson y abdica, donde el hermano menor, que tartamudeaba, débil, hereda una corona que no deseaba, y como fallece a los 56 años, dejando a su hija mayor Isabel como reina a los 26 años..
Y ahí, en plena Segunda Guerra Mundial, aquella muchacha y sus padres quedan con el pueblo británico en el Londres bombardeado, que abre un parteaguas para una mujer que consolida durante 70 años la monarquía de Reino Unido, hasta ayer.
En el camino una familia más con sus desavenencia, infidelidades pero que acumuló 14,000 millones de dólares, que es el patrimonio que recibe Carlos III, que hace que hasta Megan viaje a Balmoral.
Está en juego una de las más importantes fortunas, donde entre castillos, joyas, autos de lujo, caballos y cisnes, está el 1.5 de la tierra cultivada en la Gran Bretaña.
Pero, entre lo acumulado y lo hecho por el entonces Principe de Gales, todo lo hecho por Juan Carlos I, fue un infantilismo.
“De donde sacan a este gente, odio al pueblo” se le oyó decir ante un baile de una de sus colonias”.
Todo era serenidad y dolor ante la gente, hasta que ayer, en la firma de su nombramiento, en una mesa pequeña con tantos documentos, hasta el tintero faltó, y cuando se dio cuenta, salieron los colmillos del autentico personaje.Su cara, es la imagen de ayer.
Lo que le pase al Reino Unido este rey, y su nueva primera ministra, será u problema de los habitantes del país, que tendrán que enfrentar los retos de este momento, sin la fuerza de Isabel II, y con los problemas del Brexit, de la inflación que llegará al 20 %, las tensiones sociales.El Reino Unido y sus Commomenwelth verán diluirse su poder, de donde Gandhi y Mandela sacaron a la India y a Sudáfrica a tiempo.
Mientras, el mundo recibe como un bálsamo las imagenes de la próxima semana, el mundo cruel sigue su curso, con los mismos problemas y riesgos.