Emmanuel Macron aprovechando que su equipo jugaba contra Marruecos, rompió la tradición, y en lugar de esperar a la final,como será, quiso aprovechar aquel partido. Dos horas con Mohamed VI en el palco de presidentes, en plan distendido daba para hablar de todo, era la gran oportunidad máximo de un pais como Francia, que ya ha anunciado apagones en todo el paìs durante el invierno, toda vez que dedicados a la energía nuclear, resultó que sólo 30 de los 56 funcionan. Francia,con apagones…..
Pero aquella oportunidad, ni pintada con Mohamed VI.
Y el rey alauí,descendiente de una potencia donde Fez ya era una gran ciudad cuando Francia no existía, fue más listo. El iría si Marruecos fuera finalista.
Y de pronto la imagen mundial en la televisión mostró a Macron sólo en el palco, con el tal Infantino comprado por los Cataríes. Claro ,cuándo una hora más tarde Mpapé hizo aquella jugada que significó el segundo gol, le volvió la sonrisa a Macron.