El Comercio
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'Momento Boris' en Sanlúcar
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Adrián Ausín | 01-05-2014 | 09:22| 0

(Dos paraísos en abril: Granada y Cádiz, 5)

Sanlúcar te recibe con un atasco semanasantero. Una procesión bloquea el barrio alto. Agente, ¿cómo puedo acercarme al hotel? “Métase uté en diresión prohibida y cuando se aserque valore uté la situasión”. A sus órdenes. El palacio ducal de Medina Sidonia sigue en su sitio, con su patio central de

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El Suspiro del Moro
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Adrián Ausín | 30-04-2014 | 08:56| 0

(Dos paraísos en abril: Granada y Cádiz, 4)

Teresa, ¿a qué no sabes dónde estoy? Acabo de pasar por el Suspiro del Moro. A tu madre, admiradora de la historia de Boabdil retratada en ‘El manuscrito carmensí’ de Antonio Gala, se le ponen los dientes largos al momento. En El Suspiro del Moro, el último rey de Granada giró la mirada y lloró instantes antes de perder la silueta de la Alhambra en el horizonte. Ahí fue donde su madre le dijo aquello de “llora como mujer lo que no supiste

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En la boca del lobo
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Adrián Ausín | 29-04-2014 | 08:15| 0

(Dos paraísos en abril: Granada y Cadiz, 3)

Fábula 1. A un hombre se le escapa su mejor caballo. El pueblo le dice: qué mala suerte, perdiste tu mejor caballo. Él se muestra escéptico. Al cabo de tres días, el caballo retorna al cercado con otros cinco ejemplares más. El pueblo le dice: qué buena suerte, recuperaste el caballo y ganaste otros cinco. Él sigue escéptico. Entonces su hijo de 18 años intenta domar uno de los cinco caballos salvajes y se rompe las dos piernas. El pueblo le dice: qué mala suerte. Pero estalla la guerra. Reclutan a todos los jóvenes del pueblo enviándolos a una muerte segura menos al de las dos piernas rotas. El pueblo, una vez más, cambia de parecer: qué buena suerte tienes. Moraleja: no te quedes nunca en la inmediatez, juzga los hechos con perspectiva.

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Menú del día en Monachil
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Adrián Ausín | 28-04-2014 | 07:28| 6

(Dos paraísos en abril: Granada y Cádiz, 2)

Granada tiene un millón de rincones. Uno de ellos, Monachil, pueblo encastrado en las faldas de Sierra Nevada, sobre la que ejerce jurisdicción. Inicias el jueves, 10 de abril, con una excursión en solitario por el desfiladero de los Cahorros, que parte a unos 500

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Don Miguel de Mingotes embiste El Molinón
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Adrián Ausín | 26-04-2014 | 09:47| 2

En un lugar de Gijón de cuyo nombre sí quiero acordarme no ha mucho tiempo que vivía un caballero de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Don Miguel de Mingotes se llamaba. Tomaba a diario por hacienda el arenal de San Lorenzo, donde a fuerza de insolaciones acabó por quebrar el buen juicio y mudar el raciocinio playu por disparatadas empresas que su sesera atesoró. Así fue como nuestro caballero andante se hizo servir por el buen Basagoiti, mozo entrado en ensueños artísticos, a quien cautivó con sus ansias de conquista.

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Volver a Granada
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Adrián Ausín | 24-04-2014 | 08:33| 2

(Dos paraísos en abril: Granada y Cádiz, 1)

Las emociones son tan fuertes en Granada que cuando llamas a la puerta de la calle del Beso 12, en pleno corazón del Albaicín, suena una explosión. Es un fogonazo seco, un

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El día que Gabo no me habló
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Adrián Ausín | 19-04-2014 | 08:34| 4

Sevilla, 30 de julio de 1992; Isla de la Cartuja. Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura y dios de las letras hispanas, visita la Expo 92. Durante cuatro horas, recorre el recinto como invitado estelar de la comitiva oficial del Día de Colombia, su país natal. La prensa le persigue en bloque en busca de ese instante en el que Gabo se digne a dirigir la palabra a quienes ejercen la misma profesión que él desempeñó durante años. No ocurrirá tal cosa. Gabo ignora a la canallesca. No quiere abrir la boca. No hace la menor declaración en tan señalada ocasión. Quien esto suscribe, a sus 24 años, se fue a comer pasadas las dos de la tarde con un terrible disgusto. Admirador de su obra, con todos sus libros leídos, el joven periodista se lleva un chasco de tal magnitud con el personaje universal que le forma un doloroso nudo en el estómago. Por la tarde se repetirá la historia.

Asturias, octubre de 1997. Cinco años después del disgusto sevillano, Gabo estuvo en el Principado, en apoyo del Premio Príncipe de las Letras, Álvaro Mutis. La persona que acude a recibirle, un veterano gijonés con vínculos colombianos, también se lleva un chasco importante. Así te lo contará tiempo después. En cuanto se le aproximan unos pocos admiradores, el escritor exclama: “Mi valija”, una exigencia de protección diplomática que recibió al instante por parte de su anfitrión, a quien apenas dirigió la palabra en el trayecto hasta Oviedo. “Era una persona muy pagada de sí misma”, te confesaría.

Esos son los dos malos recuerdos que tienes de Gabriel García Márquez. Los buenos fueron previos, cuando devoraste sus novelas en la etapa veinteañera.  Más tarde, el realismo mágico latinoamericano te acabaría por resultar una etapa superada, aunque es de justicia reconocer la belleza de su literatura, su verbo cristalino apto para todos los públicos y una fama mundial en definitiva merecida. Sin embargo, el amargor que te produjo aquel desprecio a la prensa en la Expo de Sevilla (tres frases a primera hora de la mañana habrían sido suficientes para poder hacer tu trabajo) y la experiencia de tu confidente gijonés ejercen de triste contrapeso al indudable reconocimiento profesional. El divo estropeó al hombre. Pero siempre nos quedarán sus coroneles, sus aurelianosbuendías, las peleas de gallos y los amores viejos en tiempos del cólera. Qué pena que Gabo no quisiera hablarte aquel día para recordarle como se merece.

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“Me ha defraudao”
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Adrián Ausín | 11-04-2014 | 00:07| 3

En ‘Ocho apellidos vascos’ no falta la clásica broma acerca de la glotonería vascuense. En tu familia vasca no falta el gran ejemplo de que la realidad supera con creces a la ficción. Desde niño, el primo Sergio acostumbró a hacer una parada en el primero antes de llegar al quinto a la hora de comer. En el primero vivían los abuelos, que recibían siempre al nieto, gozosos, con un hermoso bocadillo a modo de tentempié. Sergio devoraba el bocadillo para ir haciendo fondo de armario en el estómago, subía al quinto ocultando el

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Masajes con sorpresa
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Adrián Ausín | 07-04-2014 | 08:26| 3

Adrián, entrelasa las manos y pásamelas por el cuello. La propuesta se produce en una singular situación. El proponente es un amable masajista, fuerte, bajito y calvo. Él está de pie. Tú estás tumbado, en pantalón corto, boca arriba. Tras un masaje de espalda, ha propuesto unos estiramientos para rematar la faena, te das la vuelta y empieza a tirar de tus brazos y de tus piernas hasta llegar el momento citado. Adrián, entrelasa las manos y

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Ocho apellidos variados
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Adrián Ausín | 02-04-2014 | 09:25| 2

Ausín (Orduña). Martínez (Vigo). Maeso (Burgos). Sopeña (Sotrondio). Bolloqui (Saracho). Fuentes (Vigo)… Para. Para. De seis apellidos de tus abuelos ya la has cagao en cuatro, mecaguenlashostias. ¿Y tus padres? ¿Dónde nasieron pues? Él en Bilbao; de esos bilbaínos que nasen donde les sale de los cojones, pues naser naser nasió en Caracas. ¿Y eso? El abuelo, que fue a haser

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.