El Comercio
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Ulvetanna
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Adrián Ausín | 11-11-2014 | 09:09| 2

Su altura, 2.931 metros, no asusta. Es poco más que el Torrecerredo, la cima de Asturias. Sin embargo, tiene ingredientes que lo hacen mágico. Está en la Antártida, en mitad de un paisaje blanco del que emerge vertical como un cuchillo con varias aristas. Las paredes, el viento y el frío (menos veinte un día cualquiera) lo convierten en una fortaleza inexpugnable para el hombre, que apenas había reparado en él. Los noruegos lo bautizaron como Ulvetanna (colmillo del lobo) en 1994 y desde entonces solo registró dos ascensiones por sus rutas más amables. En enero de 2013, el escalador británico Leo Hounding se embarca en la aventura de subir el Ulvetanna por la arista nordeste, la más difícil. Reúne a cuatro expertos montañeros y se van para

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Perdidos en el Universo
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Adrián Ausín | 31-10-2014 | 09:06| 8

Caminas envuelto en la duda existencial: ¿Dónde acaba el Universo? ¿En Taramundi o más allá? ¿Cómo es posible ponerle puertas a ese cosmos que habitamos lleno de planetas, estrellas, satélites, constelaciones…? ¿Dónde empieza y dónde acaba todo? Si donde acaba tu prao empieza otro, ¿qué hay

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Siete Momentos Príncipe
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Adrián Ausín | 27-10-2014 | 07:12| 3

 

1. En la Casa de los Hevia, en Villaviciosa. Donde Carlos V pasó sus cuatro primeras noches en España. Joseph Pérez, hispanista, de 83 años, protagoniza el primero de los tres Tazones de Historia organizados por la

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En las llanuras del Piles
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Adrián Ausín | 20-10-2014 | 08:51| 0

Bajas a las llanuras del Piles buscando desconexión. Hay mucha electricidad en el ambiente político, social, sindical… Huele todo a podrido. Así que tomas esa calle que evoca San Francisco, con sus toboganes urbanos, para dejarte caer en la gran pradera del parque fluvial. Como el sol te pega en la cara, la percepción de este gran paisaje verde llega distorsionada. Parece más ancho, en versión ojo de pez, con destellos entre

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Tíoabuelo a los 47
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Adrián Ausín | 17-10-2014 | 13:02| 2

Estás trabajando cuando suena el móvil a las 22.29. Es tu sobrino más vieyu, quien no tiene el mínimo reparo en ponerte una bomba racimo en las manos y tirar de la anilla: “Vas a ser tíoabuelo”. ¿Queeeeee? Has oído bien. “Vas a ser tíoabuelo”. No puede ser. Tiene que haber un fallo. Con 47 años, ¡tíoabuelo!, tercera generación, encuentros en la tercera fase, bancos en el parque, comida para las palomas,…. ¡Tíoabuelo! Pero yo a quién maté, rumias. Después de llamarle a Beltrán hijoputacabrónmaricón, le felicitas. A él y a Ana.

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(Adolf) Villa y sus secuaces
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Adrián Ausín | 11-10-2014 | 07:45| 17

Cuando ibas a sus ruedas de prensa en Oviedo no sabías muy bien si estabas ante Adolf Hitler o Groucho Marx. La puesta en escena era dictatorial, con aquel gesto duro y aquellos patéticos secuaces que le flanqueaban, con los brazos extendidos y mirada desafiante, como si ocultaran una pistola en el cinto. Pero la oratoria entrecortada te producía una risa indignada. Tenía José Ángel Fernández Villa un verbo burdo, inconexo, deshilvanado e inverosímil. Costaba trabajo seguir una línea argumental coherente en aquellas

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Desayuno en el Dindurra
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Adrián Ausín | 09-10-2014 | 09:54| 5

La mejor forma de estrenar el Dindurra es yendo a desayunar. Quedas a las nueve de la mañana con un viejo amigo. Él llegará antes, pues deja a una hija en el colegio a menos veinte, circunstancia que lo convertirá en el primer cliente de la ‘era moderna’ del café. La fiesta inaugural de la víspera y los últimos preparativos han retrasado la apertura tres cuartos de hora. Cuando avanzas por Begoña a paso rápido, las luces tenues del interior delatan este maravilloso rebrote de vida añeja tan necesario para Gijón. Emociona franquear la puerta. Habrá veinte mesas ocupadas un cuarto de hora después de la apertura. Siguiendo las sanas costumbres de casa, pides un sandwich vetegal y un té verde. Tu primera consumición cuesta 4.10. Pides el ticket de recuerdo a la camarera, pero se ha extraviado. Sonríes. Pues no cabe un reproche en esta primera jornada de ajustes. Ves muchos camareros tras la barra. También se aprecia ambiente en la cocina. Pero solo atienden las mesas dos personas y andan bastante apuradas. Nada que reprochar. Te recreas con la baldosa hidráulica del suelo, con las columnas de pan de oro, con las vetustas mesas, con las nuevas fotografías históricas que adornan la pared vecina del teatro, con la acertada iluminación. Todo está medido al milímetro en el viejo café. El Grupo Gavia ha echado el resto. Y solo cabe agradecer el esfuerzo. Gijón ha recuperado uno de sus pocos templos, uno de esos que jamás debería desaparecer.

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El grito del padre Bernardo
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Adrián Ausín | 03-10-2014 | 09:07| 15

En la Escalerona dice un propio: “Ya despedí les boyes” (se supone que hizo la última brazada hasta ellas antes de que las quitaran). Unos metros, mar adentro, una muyerona te pregunta: “Oye chaval, ¿hay pozos?”. Hacia San Pedro, frente a la Antigua Pescadería, las bajamares dejan a la vista las burbujas del acuífero que te traga hasta el traje de baño, donde sigue habiendo ambiente a diario. Los perros acaban de bajar a la arena. Desde el miércoles, 1 de octubre, tienen derecho. Galopan por la orilla como si les fuera la vida en ello, mientras sus dueños pronuncian esos nombres simpáticos, ocurrentes o, como en el caso de tu amigo

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Grandas de Salime existe
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Adrián Ausín | 30-09-2014 | 08:16| 7

En Grandas se vive a lo grande. ¿Un museo etnográfico? El mejor de Asturias e, incluso, de España. ¿Una presa? La mayor de Europa cuando se construyó en 1954. Extrañas tanto grandonismo, pues si Taramundi está en el más allá (¿Cree usted en el más allá? No voy a creer, si vivo en Taramundi), lo de Grandas de Salime es el más difícil todavía. Hay que pasar los Oscos rumbo al Sur, llegar a Pesoz, girar a la derecha contra Lugo y ahí está Grandas de Salime, una pieza del puzzle asturiano a punto de desprenderse contra la nada habitada por 973 orgullosos paisanos, que cuando hacen las cosas las hacen a lo grande. Tal parecen de Gijón, desde donde media un viaje de dos horas y media. Pero estás haciendo noche en Ribadeo, lo que reduce las distancias a la mitad.

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Gijón-Ribadeo en hora y diez
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Adrián Ausín | 26-09-2014 | 08:47| 0

Gijón- Ribadeo (lo comprobarás a la vuelta) está a hora y diez. Qué maravilla. Lejos quedan aquellos años en los que, siendo neno, un día te llevaba tu padre a comer a Figueras, el último pueblo asturiano, a los pies del Eo, para hablar de negocios con un paisano. Tú pirabas clase ese día que tenía como gran foco de atracción un gran plato de filete con patatas (¿o era un chuletón?) y la copa de la casa, con helados, flan, melocotón, caramelo… Aquellos viajes duraban tres horas y pico la ida y otro tanto la vuelta. Tu padre al final no hablaba de negocios.

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.