Sabemos que los griegos han recibido ingentes cantidades de dinero de Europa y las han dilapidado hasta que esta se ha cansado y decidido supervisar en qué se gastan el dinero recibido, como requisito para seguir inyectando dinero en el país y salvarlo. Los griegos habían sido capaces ocultar que tenían 600.000 muertos hace tiempo que seguían cobrando su pensión hasta que se descubrió el engaño. Y posteriormente se han seguido descubriendo nuevos y escalofriantes datos de ocultación de datos financieros en ese pais. Esto no es sino un ejemplo de cómo si jefes de estado o de gobierno y gobiernos en pleno son capaces de engañar a otros gobiernos que
les prestan, de cómo, digo si ellos necesitan un estricto control de sus
gestiones y operaciones a ese nivel, por la misma razón o por mayor razón los ciudadanos necesitamos que nos controlen y controlar nosotros a su vez a nuestros hijos, a nuestros empleados, a nuestros empresarios, a nuestras aseguradoras y asegurados, a nuestros conductores, a nuestros policías, a quienes les encargamos trabajos y a todo quisque, amigos. Si hay control la gente tiene más difícil abusar, delinquir, transgredir, abusar, corromperse. No es que haya que establecer un régimen autoritario, porque en ese caso los de abajo serían solo los controlados y los que dominan y mandan se escaparían al control. Lo que debe propiciarse es un control en todas direcciones, hacia abajo, hacia arriba y a izquierda y a derecha. Aquí el que no corre vuela y luego, hecho el desaguisado, se marcha muchas veces impunemente y si te vi no me acuerdo, dejando un rastro de cabreo, desconfianza y desconcierto. Hay que intentar, mientras eso se arregla, estar ojo avizor para que no te engañen y quedes con la sangre quemada. Es mejor controlar que pensar que todo el mundo es bueno y luego si alguno no se pasa, porque es honrado, se le felicita, por supuesto, y si no se pasa porque le vigilamos, eso que nos hemos ahorrado. Pero lo dicho, hay que tratar de controlar cada cual desde el puesto que ocupa a quien pueda o al menos a aquel de quien pueda pasar por su cabeza abusar de nosotros. Eso es lo verdaderamente democrático. Necesitamos que nos controlen y controlar. Somos así de humanos.
PSICÓLOGO DE CABECERA
Temas de psicologia cotidiana para ayudar a vivir mejor
NECESITAMOS SER CONTROLADOS
EL FAMOSO TDA
Es una moderna epidemia entre los alumnos de primaria y secundaria obligatoria. No hay departamento de orientación, no hay academia que no guarde en sus cajones informes de chicos aquejados por el moderno “trastorno por déficit de atención” ( y muchos casos hipertactividad). Pero centrémonos en el déficit de atención. Esto es una
epidemia señoras y señores. Deficit de atención, qué casualidad, para lo que
implica estudiar, hacer deberes y obedecer las órdenes, porque para lo que les gusta e interesa nanai del peluquín. Eso lo captan todo con pelos y señales. Entonces ¿cómo se explica este extraño fenómeno? De extraño, nada. Detrás de esa actitud se esconde una maléfica ley que es la ley del mínimo esfuerzo o mejor dicho la de que todo aquello que nos cueste trabajo y no nos interesa no entra ni por los ojos ni por nuestras orejas. Ahí reside el problema verdadero. Dado que la atención es selectiva y se queda con lo que más nos interesa, no queda más remedio que educarla y centrarla también en aquello que, no siendo atractivo, deben aprender porque les hará buena falta con el paso del tiempo. Si cada vez que usted habla a su hijo lo hace frente a frente y no le deja que esté haciendo otra cosa, lo probable será que se entere bien y la información u orden pase a su cerebro. Si cada vez que le habla evita los sermones repetidos hasta la saciedad conseguirá que su hijo le preste algo más de atención. Si en lugar de darle al tiempo tres o cuatro órdenes acompañadas del correspondiente “rollo” le da una, es posible que la retenga. Y si cuando su hijo le habla pero no lo hace a los ojos no le contesta para obligarlo a hacer contacto ocular, también aumentará su atención. Finalmente si le asigna responsabilidades y no le da resueltas las cosas que puede resolver él, estará contribuyendo a que no haga acto de presencia el TDA. La atención se educa, sobre todo, cuando se pasa por situaciones donde uno mismo tiene que sacarse las castañas del fuego. Pero, mientras otros se las den asadas y peladas, el TDA seguirá estando en alza.
ANTICIPAR DESGRACIAS
¿Se imagina poniéndose una venda antes de hacerse una herida o cruzando un puente antes de llegar a él? Parece ambas cosas absurdas pero estas frases del
lenguaje coloquial expresan la actitud practicada asiduamente por aquellos que suelen anticipar desastres cada dos pasos y el de en medio. Son los que marchan con la preocupación a cuestas allí por donde pasan. Si sale el hijo hasta la madrugada se lo imaginan asaltado por navajeros al doblar cada esquina. Si van a viajar por carretera ya se ven dando vueltas de campana o estrellados contra un despistado que invade su calzada y si en avión, estrellados contra un bosque en plena niebla pero con el carnet de identidad entre los dientes para facilitar las labores de identificación, como diría el del chiste. Si de su salud se trata, les inquieta un infarto inminente y mientras aguadan en la sala de espera se imaginan que en el sobre cerrado de su especialista se encierra la tragedia. El miedo a lo desconocido, a la sorpresa, junto con la ignorancia, nos hace adelantar males terribles escapando la imaginación a nuestro auto control y sumiéndonos en un mar de angustia y ansiedad. Al tiempo el sueño se perturba, se nos seca la boca, se nos oprime el pecho y la inquietud nos desazona. No somos capaces
de escuchar cuando nos hablan pendientes como estamos de tanto desastre imaginado. Pocas cosas aumentan la ansiedad tanto como anticipar sucesos negativos que parecen probables aunque, si lo pensamos bien, casi nunca se cumplieron a lo largo del tiempo. Por eso, aunque cueste trabajo, es preciso acostumbrarse a suspender nuestros juicios proactivos, al tiempo que
concentramos nuestra atención en aquello que pasa en el momento y que es lo que interesa, cultivar expectativas positivas y convencerse de que todo irá bien y no tentar tanto la mala suerte nuestra. Con ello se consigue que la espera, el trayecto y el paso de las horas y los días sean no sólo soportables sino incluso placenteros y agradables. Hay que esperar que llegue el puente para
cruzarlo. Simplemente.
PROFESIONALIDAD
No comprendo cómo algunas personas que tienen negocios son capaces de rentabilizarlos no tanto por la crisis que asola este país sino por no saber cuidar detalles esenciales y obvios. Creen que todo consiste en tener una idea, unos conocimientos, un local, unos ordenadores y lanzarse a la calle pensando que su producto va a triunfar por si mismo. Hacen todo ese arranque y el despliegue correspondiente y después fallan estrepitosamente en los comportamientos más elementales y no se dan ni cuenta de que por esos fallos el negocio comienza a peligrar y finalmente acaba en el fracaso y naufragando. O nadie les ha dicho o no se hallan capaces de entender que si se comprometen a fabricar un producto u ofrecer un servicio deben cumplir lo prometido indefectiblemente porque de lo contrario los clientes al sentirse engañados dejarán de comprarles, correrán la voz e irán contaminando a futuros y posibles usuarios. O no cumplen los plazos de entrega, o hacen esperar a sus clientes sin molestarse en dar explicaciones si la causa es externa o ajena a ellos. Y cuando los clientes ven que va pasando el tiempo
y nadie dice nada ni les ofrecen disculpas, o ven que el producto o el servicio no responden a sus expectativas se sienten engañados o molestos y se ponen en contra de esa empresa cerrando en el futuro las puertas a nuevas operaciones. Y lo peor es que algunos de tales empresarios o emprendedores o se quedan tan tranquilos a pesar de sus fallos o te tratan, encima, como fueses tú quien hubiese fallado. Parecen no saber incomprensiblemente que en cuanto que un negocio se pone a funcionar hay que cuidar la calidad no solo del producto o servicio sino la de todos y cada uno de los pasos que se dan en todo el proceso que ha de tener lugar. Da lo mismo que sean los comerciales los que fallen, los proveedores, los dependientes, el personal empleado, la publicidad que no responde a lo anunciado, quien presenta un presupuesto, la puntualidad en las citas, en el transporte o en la entrega así como la seriedad y honestidad con que se trata al cliente. Todo lo que moleste o incomode al posible cliente debería ser tenido en cuenta para no decepcionar ni por supuesto molestar a sus consumidores. No sé cómo hay negocios que a pesar de esa falta de profesionalidad pueden sobrevivir. No me lo explico.
ENTRE DOS AGUAS
No quisiera estar en su piel, sinceramente, pero tener pareja oficialmente y simultanearla con otra debe ser y es un tormento, aunque tenga su excitación en algunos instantes. Hay un tipo de personas que cuando llevan un tiempo casados, aunque reconocen que su pareja les merece la pena, de pronto se sienten atraídos por otra persona y, sin abandonar pareja “oficial” viven una vida paralela. Unos reconocen que de pronto sienten que la vida se les escapa y con ella la posibilidad de tener aventuras y vivencias que, pasado algún tiempo, ya no podrán vivirlas por su avanzada edad. Otros reconocen que
se aburren en cuanto que se atan a una sola y necesitan marcha y se lanzan sin pensarlo dos veces. Como se sienten mal, culpables por una parte e infelices al tiempo cuando están con su pareja oficial, a veces tienen que recurrir a algún profesional pra aclararse y buscar solución a la gran desazón que sienten les invade. La verdad es que, autoengañándose, buscan hallar la cuadratura del
círculo porque quieren seguir comiendo en los dos platos sin que les haga daño tal comida. Cuando un hombre o una mujer opta por simultanear dos relaciones, una que les ofrece estabilidad, seguridad, cariño y buena imagen entre la vecindad y la familia y la otra que les ofrece diversión, excitación, novedad y atractivo y salir de la rutina, cuando esto ocurre se puede decir que ya están
condenados, si persisten queriendo luchar en los dos frentes. Están condenados desde el mismo momento en que se empeñan en mantener esas dos relaciones. Condenados porque es imposible vivir por largo tiempo tranquilos y felices. No hay felicidad porque viven entre dos fuerzas igualmente potentes de diferente signo. Una la fuerza de la culpa y la lealtad y otra la fuerza de la sexualidad y la excitación que da la libertad de elegir la novedad excitante. No se dan cuenta de que si quieren vivir centrados tienen que optar por una via y automáticamente renunciar a la otra, mental y físicamente con todas las consecuencias. No se puede servir satisfactoriamente a dos “señores” en esta sociedad, pues más pronto que tarde las dos parejas le plantearán decidirse y optar por una de ellas. Si esos inconformistas quieren vivir sin que les consuma el fuego de la duda, de la culpa, del desasosiego y del choque entre su sexualidad y su cabeza tienen que optar por una via, aunque corran el riesgo de equivocarse, y tienen que tachar de su agenda y de su mente la opción desestimada. Sí, de su mente, pues si abandonan una pero siguen pensando en ella, renuevan su condena cada vez que lo piensan. Y acaban sucumbiendo de nuevo.
LÓBULO FRONTAL ALGO ATROFIADO
El lóbulo frontal es la última adquisición del córtex cerebral que hemos tenido, el lo más recientito, aunque tenga mas de un millón de años de existencia. Este lóbulo es el encargado de nuestra vida consciente, sobre todo, y dentro de esta de las decisiones que tomamos a diario y de los planes que hacemos, es decir de nuestra intencionalidad frente a la involuntariedad y automatismo de otras muchas acciones. Quien tiene bien desarrollada esta parte de su cerebro y la tiene entrenada es un ser perfectamente previsor, sabe adelantarse y estar prevenido ante posibles incidencias que pueden ir surgiendo, usa bien su mente lógica y toma decisiones responsables. Si miras a la frente de alguien en el punto que tiene entre ceja y ceja y avanzas unos tres a cinco centímetros más o menos, en función de las frentes, si pinchases a esa altura pincharías en ese maravilloso centro cortical. Bien, pues hay ciudadanos que tienen seriamente averiado ese centro de operaciones intencionales y conscientes. Pero no me voy a referir a ellos porque no es mi intención. Me quiero referir a los que lo tienen algo atrofiado por falta de un uso frecuente y adecuado. Son esas personas eminentemente impulsivas que actúan casi siempre a rebufo de los acontecimientos, que se dejan llevar demasiado de sus impulsos y que por su miopía mental no se entrenan debidamente en la práctica de sus decisiones
previsoras. Se lanzan llevados de la inmediatitis y del corto plazo y no se plantean casi nada más allá de sus narices. Así les pasa luego, que por falta de la debida planificación racional se encontrarán metidos en el barro de su imprevisibilidad y de su reactividad. Muy propio de los hiperactivos, agitados, nerviosos, acelerados por sistema y de los que avanzan y ya veremos luego,
aunque no todos ellos lo tengan algo atrofiado, por supuesto. Suelen ser escasos en el uso de su inteligencia lógica, aquella que se usa cuando uno se pregunta qué consecuencias se pueden derivar de sus comportamientos y cómo resolver esos problemas. Sin embargo hay buenas noticias para ellos. Igual que cualquier órgano que no se usa termina atrofiándose si se decide usar
frecuentemente remitirá el peligro de atrofia y podrá llegar a sentirse un ser completamente evolucionado, en paz con
el desarrollo evolutivo de su especie. Y por lo mismo tan contento. ¿A que conoce a gente que anda con el lóbulo frontal algo atrofiado? ¿A que sí? Pues habría que informarles, si se dejan, de que su problema tiene arreglo.
LAS VENTAJAS DE LA INTROVERSIÓN
Se cotiza al alza trabajar en grupo, ser experto en relaciones personales para poder trabajar en equipos en las empresas. Los extrovertidos tienen éxito y cuanto más extrovertidos mayor cotización en los medios audiovisuales. Parece que la extroversión goza de gran reputación y es una gran ventaja, algo indudable. Pero sería poco inteligente rechazar la introversión como un desvalor o una inconveniencia. La introversión es un mecanismo adecuado para encontrarse
con uno mismo, conocerse y dialogar con nosotros respecto a muchos temas
existenciales y también de nuestro quehacer ordinario. Es un modo de retirarse a los propios cuarteles lejos del ruido de las relaciones personales para cargar las pilas, para hacerse preguntas y tratar de contestarlas, para reflexionar sobre numerosos temas, para profundizar en la comprensión del mundo y de la vida, para conocerse a si mismo y para recrearse en la meditación que difícilmente puede
hacerse en pleno ruido de voces y de reuniones de grupo. La introversión ni es ni debería ser cosa de los tímidos y tendentes al aislamiento sino una herramienta que enriquezca nuestras vidas porque permite tener una mejor perspectiva de nuestra persona y del contexto en que estamos inmersos. Incluso para aquellos que gustan de llenar su vida con abundancia de planes les interesa pararse a pensar con detenimiento en todos ellos, en su cumplimiento o en su marcha.
La extroversión que lleva consigo además de hablar, salir, divertirse, multiplicar las relaciones, llenar de actos sociales nuestras vidas pide complementarse, con silencios para evitar el vaciamiento de interesantes vivencias. Y además
es fuente de sabiduría y es el mejor mecanismo para encontrarse con uno mismo, revisar cómo va procediendo y para considerar si hay que establecer cambios o todo marcha bien y sobre ruedas.
La introversión, finalmente, es fuente de salud mental aunque hay personas que por nada del mundo quisieran estar solas y encontrarse consigo porque les impone un gran respecto y por qué no decirlo, algo de miedo por lo que puedan encontrarse.
Aunque para algunos es un rasgo de la personalidad para otros muchos puede ser un excelente instrumento para enriquecer su vida asi como la visión del mundo. Muchos de los personajes más influyentes en la historia ha han practicado asiduamente. Por todo ello es y debe ser muy positiva.
DESAMPARO
Me está tocando ver en los últimos tiempos varios casos de pacientes de edades por debajo de los cuarenta años que al atravesar por reveses de la vida sienten con intensidad la sensación de desamparo que se apodera de ellos y no saben muy bien cómo deshacerse de ella o cómo controlarla. Es curioso que casi todos ellos tienen algo en común, cual es una niñez y adolescencia vivida en la escasez de atención
familiar pero no de atención concretada en cosas materiales sino más bien en cierto abandono psicológico al estar sus padres o bien separados o bien muy ocupados en sus cosas y no haber permanecido atentos a la necesidad que esos niños han sentido de que sus padres les dediquen momentos para jugar con ellos, para hablar con ellos, para escucharlos, para hacerles sentir importantes mientras están acompañados de sus padres. Hay un error consistente en creer que si se les colma de juguetes o cosas materiales ya se cumple con ello la atención que merecen y por eso enseguida se echa mano de ofrecerles regalos o “cosas” cuando, aunque está bien no es suficiente para que ellos sientan ese amparo que resulta de sentir a sus padres cerca de ellos, interesándose por sus preocupaciones, sin reñirles sin esas preocupaciones no encajan con la expectativa de los padres. La sensación de desamparo es demoledora cuando se apodera de uno, sea a la edad que sea y sobre todo cuando se es más joven, porque deja al paciente abatido e indefenso, con escasez de fuerzas para seguir luchando mientras envidia que otros puedan sentirse cobijados. Es además una forma apropiada de disminuir la seguridad y la auto confianza. Puede darse en personas solitarias pero también en quienes están rodeados de gente pero se sienten solos. Siempre viene bien experimentar esa agradable sensación pero, obviamente, cuando es más necesario sentirla es cuando uno es pequeño y siente que el mundo le viene demasiado grande. Al mismo tiempo que los padres, como digo, les dedican su tiempo y su
atención personal es altamente conveniente manifestarles el cariño diciéndoles que se les quiere y que ellos son importantes para los padres pero también prodigarse en caricias, en abrazos y arrumacos, en apretujarlos dejándoles que sientan el contacto de la piel y el calor de la protección física y el cobijo entre los brazos de los padres. Los padres separados, sobre todo, si su separación ha sido conflictiva han de tener un cuidado especial porque esos niños corren más el riesgo de verse menos atendidos mocionalmente que cuando los padres estaban juntos. El desamparo no se combate con la hiperprotección sino con la protección afectiva al tiempo que se les estimula a valerse por si mismos. No sé si queda claro.
UNA SOCIEDAD ALGO DESCEREBRADA
Cuando uno echa una ojeada alrededor y observa atentamente muchas de las acciones y conductas de nuestros ciudadanos actuales se da cuenta de que en inteligencia emocional y práctica esta sociedad anda algo desconcertada, empezando por el legislador. La autoridad está desprestigiada y su ejercicio permanentemente amenazado, siendo el que tiene que obedecer y cumplir bien las normas quien está a veces protegido aunque no las cumpla. Nos hemos inclinado tanto del lado de considerar a quien es subordinado como un ente al que hay que proteger a toda costa, que resulta que ahora quien tiene que mandar, porque lo
exige el guión, puede resultar sospechoso, de la noche a la mañana, de transgresor o cuasi delincuente. Y pasa que hay mucha gente que está chiflando o a punto de chiflar porque se ve indefensa. Estoy de acuerdo en que, si se demuestra que unos padres maltratan a sus hijos, sean por ello debidamente castigados, pero no estoy de acuerdo en que si un hijo adolescente les denuncia, sin más, porque es castigado sean los padres detenidos presumiendo que son unos maltratadores. Estoy de acuerdo en que si un marido o una pareja masculina o femenina se demuestra que ha maltratado a su pareja se proceda a castigarlos, a alejarlos o a lo que proceda, pero no puedo estar de acuerdo en que si una mujer levanta el teléfono y acusa a su pareja de maltratato, sin más, aunque se lo haya inventado, la policía le detenga y le lleve al calabozo de inmediato. Estoy de acuerdo en que un empresario respete los derechos de sus trabajadores y no abuse de su posición, pero no estoy de acuerdo en considerar a todo empresario como un explotador y defender a priori al empleado, por el hecho de serlo, aunque no cumpla su deber y haga perder dinero a la empresa. La ley debe
ser justa, neutra e imparcial, es decir, que la justicia deberá sancionar a quien no cumpla, una vez comprobada la transgresión, y premiar al que cumple esté arriba o abajo, siempre previa comprobación. Y en todo caso la ley no debería inclinarse a favor del supuestamente más débil sino a favor de quien cumple y en contra de quien incumple, sin tener en cuenta si es hombre o mujer, si padre o hijo, si empleador o empleado. Si no avanzamos en esta dirección estaremos invirtiendo los principios y acabaremos quemados y será muy difícil vivir en paz y en armonía. Soy consciente de que estas ideas no se cotizan al alza pero me da lo mismo. Sirvo a la causa del sentido común y eso me basta.
¿A QUÉ HORA VUELVO?
La semana pasada me quejaba en el blog de que los padres no puedan castigar razonablemente a sus hijos pudiendo resultar detenidos, si el hijo les denuncia por no dejarles salir en el fin de semana. Sin embargo quisiera precisar algo sobre el tema de salir y la hora de regreso, sumamente importante para los adolescentes. De los problemas que los adolescentes pueden presentar, el de las salidas se presta a
grandes conflictos cuando se prohíbe o limita seriamente, porque los padres temen que sus hijos, si salen de noche hasta muy tarde, no sepan comportarse ni auto controlarse. Temen que puedan beber más de la cuenta o consumir sustancias que les
perjudiquen mucho o meterse en problemas. No les falta razón pero creo que hay
que poner un poco de racionalidad en este asunto. Siendo el salir con sus amigos y volver lo más tarde posible, lo que más desean los adolescentes, como es esperable, los padres deberían guardar un equilibrio permanente para no quedarse cortos ni tampoco pasarse. Hay padres tan temerosos de lo que sus hijos pueden hacer si salen mucho tiempo que suelen quedarse muy cortos y los hay que se pasan de largos dejando que sus hijos vuelvan a altas horas de la madrugada sin ejercer un adecuado control. Los dos extremos son un inconveniente. Recortar demasiado el tiempo puede conducir serios enfrentamientos porque los chicos quieren más libertad, una libertad razonable. Y ser demasiado permisivos conduce a que el adolescente crea que puede salir el tiempo que le plazca y no les recorten el tiempo del que sus amigos disfrutan (siendo este su argumento recurrente). ¿Qué es demasiado corto? Aunque no hay una línea estrecha divisoria lo lógico será que a un chico o chica de unos 16 años no le hagan volver un viernes o un sábado a las nueve o nueve y media de la noche. Parece poco tiempo y pueden alargarlo hasta las once en primavera o doce en el verano, siendo algunas fiestas una ocasión especial para alargarlo un poco más. No sería conveniente dejarles volver bien entrada la madrugada. Por tanto se debe mantener un estira y afloja y en función del comportamiento del adolescente y su estado cuando regrese a casa, deberían ser algo generosos si el comportamiento es estupendo y algo más restrictivos si el chico o la chica no sabe controlarse. Pero tampoco conviene castigarles sin salir, siendo esto para ellos tan importante, salvo en casos de gravedad o para evitar males mayores y no castigarles varios fines de semana porque puede haber graves enfrentamientos e incluso escapadas del hogar que luego los padres no saben manejar. Castigar sin salir es una opción remota, salvo excepción por falta grave y es exponerse a que desobedezcan y en ese caso ¿qué se podría hacer sin complicar aún más las cosas?












