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Categoría: hijos
LA HIPERACTIVIDAD, UN GRAN PROBLEMA

 

Sin pretender que los padres que lean este espacio saquen la conclusión de que su hijo es o no hiperactivo, porque a quien corresponde el diagnóstico es al profesional, voy a dar algunos detalles que nos ponen en la pista de la hiperactividad si se cumplen la mayor parte  de los aspectos de cada uno de los dos bloques que siguen.

Hay dos bloques de síntomas: el de la atención y el de la impulsividad.

EL DE LA ATENCIÓN

No escucha

No completa las tareas

Tiene dificultad en organizar sus tareas

Se distrae fácilmente

Se le olvidan las cosas

A menudo pierde cosas

Evita tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido

 

EL DE LA IMPULSIVIDAD-HIPERACTIVIDAD

Pone nerviosos a los demás

Se levanta del asiento

No para quieto

No es capaz de jugar tranquilamente

Siempre haciendo algo

Habla en exceso

Actúa sin pensar

Espero que sirva al menos de orientación básica para aquellos padres que dudan sobre la hiperactividad o no de sus hijos mayores de seis años, aunque esas pistas habría que tomarlas en dos o más contextos.

Repito: Esto es solo una serie de pistas para pensar, aunque no sirva de diagnóstico. No es ese el objetivo, como dije, sino ayudar a los padres a estar algo informados.

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HIJOS: LO ESENCIAL Y LO SECUNDARIO

 

A pesar de que la educación de los  hijos es de suma importancia los padres, en general, tienden a dar a aspectos secundarios gran importancia, como si en realidad se tratase de algo esencial, cuando no es así siempre ni mucho menos.

Por eso conviene tener claro cuales son unos y otros aspectos para poder proceder debidamente.

En realidad lo esencial, como todas las esencias, nuca es abundante.

Voy a tratar de resumir. Son aspectos esenciales los relativos a su cuidado integral y  lo relacionado con su salud. Dormir las horas suficientes, por ejemplo, por lo cual no deben permitir que sus hijos duerman por debajo de sus necesidades que van desde once o doce horas de los recién nacidos,  pasando por nueve o diez entre los tres y seis años y nunca menos de nueve u ocho a partir de esa edad. Esencial es  que coman variado, incluyendo frutas y verduras por lo que una dieta reducida a cuatro o cinco elementos, como carne, pasta, huevos o patatas fritas, etc. será perjudicial a medio  y largo plazo. Es esencial que asistan a sus clases y no piren, que hagan sus deberes diariamente, que respeten los horarios, que hagan lo que pueden hacer según su edad y no lo hagan sus padres, que mantengan su higiene diariamente, que respeten a los demás, que traten bien sus cosas y las de casa no las deterioren por falta de cuidado, que no se expongan a tener accidentes, y pocas cosas más.

En el cumplimiento de estos deberes los padres deben mantenerse firmes y no ceder. Sin embargo si se comen las uñas, si se sientan de una determinada forma, si se urgan la nariz, si enredan, si interrumpen a los padres, si se olvidan de lavarse los dientes, si corren alguna vez por casa, si discuten con los hermanos, si lloran sin motivo, y mil cosas más, los padres no deben insistir, digo insistir no ignorar,  en controlar todos esos movimientos porque, además de gastar mucha energía innecesariamente, los niños se desarrollarán sabiendo distinguir también donde están los verdaderos límites.

Se qué no se puede resumir en treinta líneas toda la educación de unos hijos pero me apetecía comentarlo, porque si todas las órdenes se consideran importantes se trata de un error, además de la gran energía que se gasta si todo lo que se les manda se considera importante.

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SI LO SÉ NO TENGO HIJOS

 

¡Cómo evoluciona la vida! Hace muchos años las parejas se casaban con vistas a tener hijos que prolongasen su sangre y su apellido. Los hijos se consideraban, además de como una satisfacción, como un éxito biológico y como una solución de futuro para los padres, que esperaban con gran seguridad que sus hijos les atenderían en su vejez y les darían compañía y apoyo en sus postreros años, a pesar de los dolores de cabeza que daba su crianza. No tener hijos se veía como una maldición y mala suerte.

Pero mucho han cambiado las cosas para que en la actualidad haya madres y padres (más de aquellas) que no tengan inconveniente en manifestar que si llegan a saber lo que es tener un hijo probablemente no lo hubieran tenido. Suena fuerte eso de arrepentirse de haber tenido hijos y lo es, pero detrás de estas manifestaciones hay razones poderosas en muchos de los casos.

Hoy hay que estar muy preparados para resistir las presiones que los hijos ejercen sobre los padres con tal de disfrutar de lo que a ellos les gusta, de disponer de libertad de movimientos ya desde adolescentes, de las amistades que ellos eligen y de volver a casa cuando a ellos les parece procedente. Hay que estar muy preparados para sus exigencias, para que, si le niegas a un adolescente permiso para salir un fin de semana más allá de una hora prudente, porque se haya portado muy mal, el chico o la chica les de por  marcharse o escaparse y no volver el fin de semana a casa huyendo del castigo y castigando a su vez a sus progenitores con el miedo a que algo les suceda.

Los hijos de hoy dia, en líneas generales, son mucho más impulsivos y exigentes con sus padres para disponer, por ejemplo,  de dispositivos  que les tengan entretenidos y conectados aunque sea a costa de su tiempo de estudio y de descanso.

Los chicos de hoy dia son capaces de amenazar de diferentes formas a sus progenitores, sobre todo si el progenitor es una madre separada que tiene que lidiar ella solita con las presiones de su hijo.

Los hijos de hoy dia no tienen inconveniente en defender lo que creen que son sus derechos, aunque no sean estos reconocidos como tales por los padres.

En fin, que los hijos actuales plantean nuevos problemas y presiones y eso resulta altamente estresante, porque esas presiones son constantes y no amainan.

Y por si fuera poco casi nadie espera ser atendido por sus hijos en la vejez, dadas las condiciones laborales y sociales y dada la globalización y por tanto la dispersión familiar de los miembros.

Así que ante esta desazón y ante ese gran desgaste hay madres y padres que llegan a manifestar que si lo hubiesen sabido no habrían tenido hijos. Es difícil soportar durante mucho tiempo, años en muchos casos, esa lucha, esa tensión tan erosiva.

Yo lo entiendo, porque además, al tenerlos, muchos progenitores pensaban y piensan que tener hijos es algo maravilloso todo el tiempo, una especie de bendición y de satisfacción familiar y descubren, ahora más que nunca, aquello de “hijos criados, trabajos doblados”, refrán que por cierto es harto antiguo.

Cómo cambia la vida! Me limito a constatar el fenómeno.

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Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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