El Comercio
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DAR LAS GRACIAS
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Miguel Silveira | 26-02-2011 | 20:28| 0

Según el principio de reciprocidad (que todavía funciona en nuestra sociedad, aunque haya bajado algunos enteros) se deben dar las gracias a quien nos hace algún favor bien porque lo pidamos o sin haberlo solicitado. Es lo menos que se debería hacer en justicia pero también porque, quien nos complace merece (y muchos necesitan) recibir el refuerzo o reconocimiento a su acción generosa. Ellos tienen su yo y todo yo necesita entre otras cosas satisfacer la necesidad que tiene de reconocimiento porque éste sustenta y eleva la autoestima y anima al mismo tiempo a seguir favoreciendo a otros seres humanos.

Casi somos más dados a dar las gracias a quien nos favorece pero no pertenece a nuestra red social o nuestro círculo, por una especie de compromiso hacia el extraño. Sin embargo parece que siendo de la familia o allegado el otro tiene la obligación de echarnos una mano y por ello tendemos a olvidarnos de expresarle nuestra gratitud sentidamente. Es un error, pues tanto merece nuestro agradecimiento el uno como el otro. La costumbre y rutina es la que hace olvidarnos de los nuestros y por eso no extraña que haya quien se sienta desolado por falta de respuesta una vez que el mismo o la misma se han volcado. “Muchas gracias” es una expresión que sienta a todo el mundo, como el sol sobre la piel en plena playa.

Relaja y nos anima y nos pone a favor de seguir ayudando cuando la ocasión así lo exige. Es una caricia psicológica y las caricias, ya sabemos, son buenos tranquilizantes y buenos lubricantes de nuestras relaciones. En realidad si quien debe dar gracias no las da o no las da con calor y con emoción, está ignorando la fuerza que eso tiene para él mismo, pues es como lanzar un bumerang, que siempre vuelve a quien lo lanza con aumentada fuerza.

Muchas gracias suena también como agradable música al oído y en lo que se refiere al pecho, a nuestro pecho, nos lo ensancha. ¿Lo has notado alguna vez en propia carne? Me pregunto por qué, siendo tan agradable y eficiente, se nos olvida tanto dar las gracias. Debe ser porque pensamos que en nuestras relaciones es obligado hacer favores. En absoluto es cierto. Por eso, amigo lector, me apetece y debo decirte “Muchas gracias por haberme leído hasta este instante”.

Y así cumplo con el principio de reciprocidad citado ya al comienzo.

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GRITAR EN EL DESIERTO
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Miguel Silveira | 26-02-2011 | 20:16| 0


Esto es un auténtico grito en el desierto. Lo sé. Sé que no surtirá efectos un simple grito pero no puedo callarme y aunque sea como profundo desahogo quiero darlo. No sé cómo decir que en nuestra educación está escandalosamente mermada la cultura del esfuerzo personal. Contribuye a ello que la exigencia de los textos es muy baja, que se quiere que el alumno pase de curso y no repita, queriéndonos dar la impresión de que al promocionar casi automáticamente es que todo va bien. Pero no es cierto.

“Tengo veinticinco alumnos, me decía un profesor hace unos días, y sólo tengo dos que realmente se esfuerzan”. Y no se fuerza a los alumnos a que memoricen los conocimientos esenciales, elementales y básicos sobre los que otros conocimientos se construyen. Con estos mimbres ¿qué cestos podemos construir? Y por si fuera poco nuestros alumnos no aprenden a expresarse bien, no saben resumir, no se les entrena en su capacidad de síntesis, llegando a la universidad sin saber expresarse y por ende al mundo del trabajo.

¿Qué espera a este país si nuestros universitarios no salen debidamente preparados? ¿A dónde va el país de esta manera? ¿Por qué no hay una sola universidad en nuestra España entre las cien primeras del mundo, siendo un país desarrollado, como se alardea de ello? La cuestión es muy seria. Si seguimos perdiendo el tiempo y no se hacen reformas responsables en nuestra educación y perdemos una generación o dos que no se crea que luego en cosa de cuatro o cinco años se supere el escollo. De eso nada. Los milagros no existen.

La educación va mal en este país. Lo dice todo el mundo, empezando por el informe Pisa que sitúa a nuestro país en lugares lejanos del primero y anejos a Marruecos y Azerbayán. ¿Pero es que nuestros responsables políticos no se dan cuenta todos ellos (todos) de la inmensa responsabilidad que tienen contraída con esta sociedad para tomar medidas que eviten un futuro empobrecimiento del mismo con el paso del tiempo? No lo puedo entender. Me apetece gritar hasta quedar afónico a ver si, además de desahogarme, se juntan otras voces más autorizadas que yo y nos hacen caso. Pero pasan los años y no se ve ni atisbo de reformar este sistema educativo para hacer ciudadanos bien preparados. Sólo algunos colegios de élite se salvan de la quema.

Pero ¿y los demás? ¿No se me oye?

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PÁRATE A PENSAR
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Miguel Silveira | 19-02-2011 | 17:22| 0

PÁRATE A PENSAR

Párate a pensar ….

Si la vida que llevas es la que quieres o la que otros te imponen.

Si vives a expensas de lo que los demás esperan que seas y cómo te comportes.

Si tu estilo de vida es sano o mina tu salud.

Si abusas de la resistencia de tu cuerpo y ciertamente le maltratas.

Si ejercitas tu concentración y tu memoria o dejas que se vaya perdiendo.

Si procuras irte poniendo al día o quedando obsoleto.

Si gastas más de lo que ganas o tiendes a ahorrar algo.

Si estás relacionado o huyes de las personas porque temes a la gente o te molesta.

Si cuidas de la familia, amigos y clientes o eres rudo con ellos.

Si prometes y no cumples después, poniendo mil excusas.

Si cumples bien el oficio de padre o madre o piensas que con serlo en el registro está todo resuelto.

Si pagas lo que debes, en vez de hacerte el sueco y que el otro se arregle como pueda.

Si cuidas de tu cuerpo haciendo ejercicio regular o llevas una vida sedentaria

Si tomas la medicación que te recetan, de forma regular, o se te olvida.

Si haces lo necesario para que tu autoestima esté elevada.

Si das buen ejemplo a quienes debes darlo o proyectas mala imagen.

Si dices si a todo el que te pide, demanda o exige o a veces te resistes.

Si te dejas llevar del ritmo y de las circunstancias y vas como la gente a donde va Vicente.

Para pararse a pensar solo hace falta poco tiempo y no todos los días. Sólo de vez en cuando para poder hacer los cambios necesarios y corregir el rumbo donde esté desviado. Aunque pensar se puede hacer en movimiento es más fácil cuando hacemos un alto en el camino. Pararse es apearse del ajetreo diario tan sólo unos momentos, sin dejarse engullir por el bullicio. ¿O tienes miedo de ti mismo si te paras y encuentras algo raro que no está funcionando?

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MUERTE PSÍQUICA
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Miguel Silveira | 12-02-2011 | 21:10| 3

Habrás oído hablar de la muerte súbita, de la muerte cerebral y de otras pero no sé si has oído hablar de la muerte psíquica. Y seguro que sabes de qué va. Yo la he visto varias veces, la última recientemente. Es muy desagradable el espectáculo y no le deseo a nadie ese tipo de muerte ni tampoco contemplarla porque deja amargor de boca. Era un varón de unos cincuenta años, de 1.75 de estatura aunque menguado, con barba de tres días, mirada huidiza y distraída, parco en palabras, y de volumen bajo, andar lento y pesado, algo descolorido, nervioso y agitado sin parar de mirarse las uñas y resoplar de vez en cuando. Comenzó a decirme sin rodeos que el día anterior cuando iba conduciendo pensó acelerar y lanzarse en su coche por un acantilado, pero en los últimos segundos la imagen de su hijo le llevó a esquivar el precipicio. Decía que desde hacía unos meses ya no tenía ilusiones a pesar de que siempre fue un adulto curioso, innovador y enredado en proyectos. Decía que se pasaba el tiempo metido en la cama por el día. Que estaba de baja y que la oscuridad había inundado su cerebro y sus entrañas. Que sólo sentía desgana, tristeza y desolación interna.

Que se odiaba de verse de esa forma y que nunca hubiera imaginado llegar a tal estado. Que había perdido toda esperanza de mejorar de su intenso malestar y no se imaginaba recuperando el interés por los demás y por la vida. Que aunque necesitaba vitalmente dormir para olvidar no conseguía dormir más de tres horas y se pasaba la noche desvelado y torturado por sus pensamientos al no ver solución a su problema y a su estado a pesar de estar tomando sus antidepresivos. Ya no quería vivir y nada le gustaba.

Su casa era un desorden, un desastre y su falta de higiene una realidad abrumadora. Ya no podía pensar y escuchar era un suplicio del que quería escapar porque rechazaba los contactos, la ayuda ofrecida y los consejos que los demás le daban. “Ya no puedo salir de este agujero, de este pozo”, decía. No tengo fuerzas ya y nada me interesa. Había muerto psicológicamente aunque aún respiraba y se movía.

Era un muerto psíquico viviente que acudía a que se le reanimase, si aún había esperanza. Le había matado la depresión y la desesperanza. Esa es la muerte psíquica, que consiste en vivir pero estar muerto. La describo buscando provocar el horror para evitarla.

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SATISFACCIÓN SEXUAL
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Miguel Silveira | 05-02-2011 | 20:38| 1

Menos mal que con el paso de los años ha amainado la tendencia a educar a los chicos y chicas en la concepción del sexo como pecado. Menos mal, porque esa actitud ha arruinado la vida sexual y la psíquica de muchos, pues aún queda gente con pesados complejos y culpabilidades y que no puede vivir su sexualidad sanamente. Pero como aún quedan restos de cierta estrechez y ciertas reservas mentales hay que recordar abiertamente que la sexualidad y su ejercicio es un acto tan natural como el comer, respirar, defecar o digerir los alimentos.

Es una función de la naturaleza que, realizada con plena libertad y disfrute, y por supuesto con placer, contribuye abiertamente a mantener la mente sana y al ciudadano equilibrado.

Del ejercicio del sexo lo único que debería estar prohibido es la violación, el abuso y el forzar a alguien a practicarlo contra su voluntad y contraviniendo sus legítimos deseos. Por lo demás, manteniendo el debido respeto a las diferencias de gustos, el ejercicio del sexo es altamente recomendable. Reduce y evita muchas reacciones emocionales indeseables y ayuda al normal desarrollo de diversas facetas humanas, entre las cuales están unas relaciones personales normales. Reduce la tensión nerviosa, la ansiedad, levanta el ánimo, relaja muchos comportamientos que de otra manera serían algo violentos y es fuente de salud física porque un cuerpo satisfecho sexualmente está más sano. No va en absoluto contra la naturaleza su ejercicio y disfrute.

Todos son ventajas y no hay inconvenientes, salvo los referidos o los derivados de su abuso obsesivo o patológico. Hasta la autosatisfacción es conveniente, de no haber satisfacción con otros. Todo lo dicho no forma parte del libertinaje. Disfrutar del sexo, sin perjuicios de nadie y para nadie, es de lo más satisfactorio. Y aunque hemos avanzado, sin embargo aún hay mucho que avanzar debido a nuestros frenos mentales, morales o de cualquier otra índole, a una deficiente y escasa educación sexual y a la mucha ignorancia que existe y que sólo se supera informándose debidamente a través de personas expertas. ¿Pecado desear, tener orgasmos, imaginar, autosatisfacerse? ¡Venga ya! Eso lo dirá, por envidia, algún insatisfecho.

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LA VIDA ES ASÍ
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Miguel Silveira | 30-01-2011 | 13:08| 0

Como yo no podría decirlo mejor me voy a limitar a resumir la carta 107 de Séneca a Lucilio donde da una visión general de lo adverso que nos espera en la vida y ante lo que mejor podemos hacer es estar preparados para no sucumbir cuando nos sobrevenga. Estas son, extractadas, algunas de sus palabras: “En la vida ocurre como en los baños, en la multitud o en los caminos: unas veces te las hacen, otras ocurren por casualidad. “Vivir no es un pasatiempo delicado…” “Has entrado en un camino largo: resbalarás, es inevitable que resbales, que tropieces, que caigas, que no puedas más…”. ·…Lo que tiene que hacer es preparar el espíritu para todo; que se entere de que ha venido al lugar donde están los truenos y los relámpagos; que se entere de que ha venido a donde “tienen su madriguera la Aflicción y los Remordimientos vengativos, las pálidas enfermedades y la triste vejez”. “No puedes huir de las cosas pero puedes no temerlas”…

“Cualquiera afronta con más valor aquello para lo que se ha preparado largo tiempo, e incluso resiste las situaciones difíciles si las tiene previstas; y en cambio al desprevenido lo más nimio le espanta”. “Hagamos de modo que nada nos alcance inesperadamente; y puesto que todas las adversidades se agravan con la novedad, la meditación asidua te ayudará a no ser novato ante ningún mal”. “No nos asombremos de aquellas cosas para las que nacimos y nadie puede quejarse de ellas, puesto que son iguales para todos.” “La naturaleza regula mediante las mutaciones este mundo que ves: al cielo nublado lo sucede el sereno: el mar está en calma y luego se agita; los vientos no soplan siempre en la misma dirección; el dia sigue a la noche, un lado del cielo se está levantando mientras el otro se pone: lo perenne se basa en la alternancia de los contrarios. A ella tiene que adaptarse nuestra alma; que la siga que la obedezca; que piense que todo cuanto llega tenía que llegar y no quiera discutir con la naturaleza.

“Lo mejor es soportar lo que no se puede remediar. Así es como tenemos que vivir, que el destino nos encuentre preparados y dispuestos”. Es un ejercicio de realismo con el que Séneca convence a su amigo de que tiene que aprender a mirar la vida como una sucesión de eventos que deben ser esperados y ante los que uno no debe sorprenderse.

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ATRÉVETE
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Miguel Silveira | 22-01-2011 | 19:55| 0

Atrévete a derribar las murallas que el miedo ha levantado entorno a tu persona.

Atrévete a pensar como quieres independientemente de lo que los demás puedan pensar.

Atrévete a expresar tu opinión, si procede, sin que el temor al qué dirán anule tus deseos.

A ligar si te gusta ese hombre o esa mujer. El “no”, ya lo tienes pero ¿y si acepta?

Atrévete a subir a ese avión que siempre rechazaste sabiendo que no se va a estrellar con una seguridad que roza el 100%.

No tengas miedo a alejarte de casa pensando que te pondrás enfermo y no habrá quien te auxilie.

No lo tengas a estar entre la gente por si te miran. Que miren donde quieran.

Atrévete a pedir un aumento de sueldo si estás seguro de que te lo mereces porque trabajas más de lo que esperan de ti y les eres rentable.

Da el paso de aprender aquello que te gusta, pero siempre dejaste de hacerlo por temor al fracaso.

Afronta situaciones nuevas sabiendo que te vas a encontrar con alguna sorpresa casi siempre agradable.

Mira a la gente a los ojos, aprende lo que sienten. No te van a comer, te lo aseguro, ni se van a reir.

Sal a hablar en público si te lo has preparado. ¿Vas a quedarte con las ganas para siempre de ver lo bien que uno se siente cuando transmite lo que piensa?

Pregunta aquello que no sabes en lugar de quedarte con las ganas. Lo más que ocurrirá es que no te contesten, pero eso es improbable.

En fin, amigo o amiga. No dejes que el temor te vaya bloqueando las salidas y te pases la vida evitando o escapando por temores más bien irracionales. ¿O prefieres morir de envidia viendo cómo la gente se lanza sin temor en pos de expresar sus deseos, de cumplir sus proyectos y ganarse el favor de los viandantes? Venga, rompe de una vez esas cadenas que te impide ser libre y moverte a tus anchas. ¡Atrévete!

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NECESITAMOS UN MUERTO
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Miguel Silveira | 16-01-2011 | 12:57| 0

Muy bueno lo que Julio, un cirujano plástico, le dice a su familia cuando se quejan sin razón justificada: “Necesitamos un muerto”. Qué razón tienes Julio y qué simple pero acertada esa estrategia de recordar que, cuando empezamos a quejarnos, sin sólida razón, necesitamos colocarnos en una situación adversa para, instantáneamente, recordar que podemos estar muy mal y por tanto dejar de lamentarnos con la facilidad con que nos sale de la lengua.

Es aquello de compararse siempre con alguien que está en peor estado, es aquello que cuentan de que un hombre se iba quejando de que no tenía zapatos y al mirar para atrás vió uno que no tenía pies. Pero como en esta sociedad, afortunadamente, vivimos mucho mejor que en otros tiempos de penosos esfuerzos y estado, tendemos a olvidar que siempre podemos estar mucho peor. Por tanto no es estrictamente necesario que llegue una desgracia de verdad. Basta, ahora que estamos en plena vigencia de lo virtual, con que en el mismo momento en que la queja nos sale de los labios o inunda el pensamiento, centremos la atención en una situación simulada muy desfavorable para tener conciencia desde otra perspectiva del trance por el que atravesamos.

No es necesario tampoco que volvamos a tiempos de estrecheces y miserias. Basta con ponerse a imaginar cómo nos sentiríamos en esa mala situación imaginada y valorar de pronto la situación presente. Esta es una estrategia que viene a corroborar la importancia que el contenido que ocupe nuestra mente tiene para nosotros. Según sea el pensamiento así nos sentiremos y por tanto depende de nosotros y a nuestro alcance está elegir qué queremos pensar en cada instante. Lo espontáneo es dejarnos llevar de lo que emerge en nuestra mente pero lo provechoso es entrenarnos en poner la atención en lo que nos conviene. ¿Qué es difícil, me dices? Pues claro.

Pero la cuestión no está en la dificultad sino en la posibilidad o no de hacerlo. Si no es posible estaremos perdidos y será una desgracia. Pero si es posible pensar de otra manera, el que sea difícil es algo secundario, irrelevante.

O sea que no hace falta muerto alguno real para compararnos y sentir alivio. Basta con que pensemos en el posible muerto para sentir el respigo necesario y salir de ese estado que conlleva el estarse quejando. Sobre todo si no hay razón…suficiente.

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LA FAMILIA, FUENTE DE DOLOR
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Miguel Silveira | 07-01-2011 | 15:49| 0

No me malinterpreten al leer el título como si yo fuese enemigo de la institución familiar. Estoy convencido de que la familia nos aporta momentos de consuelo, nos da sentido de la pertenencia y nos ofrece apoyo, amén de otras ventajas pero la familia muchas veces es el principal origen de sufrimiento para algunos de sus miembros. Me decía un médico generalista no hace mucho que gran parte de las dolencias que la gente padece son la consecuencia, manifestación y somatización de conflictos familiares.

La familia, aunque ventajosa, es un ámbito de tensiones terribles entre sus miembros y estas tensiones se pagan caro a veces en la salud de las personas. Las tensiones proceden o bien del afán posesivo que tienen muchos padres, en especial las madres, sobre sus hijos y si estos son débiles de carácter sucumben contra su voluntad y al verse dominados, atrapados, cazados, enferman de indefensión. O bien proceden de la culpabilidad o bien del desamparo, de los celos, del egoísmo, del desamor o de la manipulación sutil o del maltrato de algunos miembros.

En la familia es donde se ejercen impunemente movimientos, posturas y tratos que, de ejercerlos con otros ciudadanos, serían perseguibles de oficio. Siendo esto así la salud viene favorecida por el cultivo de una actitud comprensiva entre los miembros. Todo lo que sea imposición a ultranza, dominio escandaloso en nombre del amor, desprecio, sumisión, esclavización, culpabilización y otras conductas son una buena forma de poner en peligro nuestra salud y nuestra estabilidad emocional.

La institución familiar debe regirse, como cualquiera otra institución por las reglas de la cortesía, la libertad, el respeto a la libertad y personalidad del otro siempre que su forma de ser no perjudique a los demás, la justicia en fin que pide dar a cada uno lo suyo, sea en bienes o en trato personal. Y esto debe aplicarse a los padres así como a los hijos y hermanos. Si alguno cree que en la familia vale todo que se preparen los más buenos, los que ceden por sistema, los que no plantan cara o no hablan claro y los que al sentirse culpables lo dan todo y reciben muy poco en recompensa.

Los que van a lo suyo y manejan a los demás no son los perdedores por desgracia. Tomen nota los más sensibles.

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CUIDAR NUESTRA SALUD MENTAL
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Miguel Silveira | 01-01-2011 | 12:53| 0

Se sabe que los trastornos mentales tienen gran incidencia en la población y se prevé que siga creciendo en los próximos años según la OMS y según todos los estudios realizados. Cuando perdemos salud mental por la ansiedad, la depresión, las obsesiones, etc. es perfectamente comprensible que se intenten buscar remedios lo más mágicos y eficaces posibles porque el sufrimiento que llevan anejo es muy intenso y por eso la venta de ansiolíticos y antidepresivos están a la cabeza de los medicamentos más vendidos.

Es comprensible que se busquen remedios en la “magia” de los fármacos pero no hay que engañarse porque los fármacos no tienen esa virtualidad aunque sean necesarios. Puedo sugerir que se acuda al psicólogo que siempre puede servir de gran ayuda pero lo que ahora quiero resaltar es que la enfermedad mental viene determinada mayoritariamente por la forma en que nos comportamos, por el estilo de vida que llevamos. Este es el verdadero responsable y no los genes, sobre todo, según algunas hipótesis. La influencia de nuestros comportamientos no es cuestionable pues está empírica y reiteradamente contrastada.

Usted puede saber si su estilo de vida es sano o enfermizo, si le ayuda a estar sano o le crea problemas. Usted sabe si vive bajo la presión del estrés, la aceleración, la competitividad exagerada, del abarcar más de lo que puede su organismo y conoce la presión a la que está sometido. Sabe si sus hábitos de consumo son nocivos o sanos, si fuma y bebe alcohol en abundancia, si le obsesiona o domina el consumismo. Sabe bien si el tiempo que dedica al ocio y al descanso y al sueño son los adecuados así como su forma de comer, cómo come y lo que ingiere, si es muy negativo en sus percepciones de la realidad y si vive en conflicto consigo o con la gente.

Todas estas facetas y otras muchas constituyen nuestra forma de vida y de comportamiento y eso influye de forma taxativa en cómo nos sintamos de sanos mentalmente. Por eso, además de echar mano de los fármacos, tan sólo cuando no haya más remedio y el tiempo imprescindible, es necesario modificar nuestros hábitos inadecuados. Nuestra salud mental está en nuestras manos más de lo que parece. Sólo que requiere esfuerzo personal y disciplina.

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Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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