Juan Merchán nunca pensó, cuando sus padres norteamericanos de origen colombiano, lo inscribieron en la Universidad para estudiar derecho, que un día, ya juez de Manhattan, iba a tener frente a él, detenido, a aquel hombre que durante 76 se ha saltado todas las normas, ex presidente de su país, que lo odia por ser honesto, y tenerlo sentado enfrente e informarle, sin ninguna prisa, los 30 cargos contra él..En aquella oficina, ante Trump, sus abogados y los asesores de él, y cinco periodistas, su familia lloraría si pudiera ver la escena. Juan, ante un Trump, detenido, lo tenía delante,como un delincuente.
Algo pasó en esa oficina que Trump, que ahora pasa por el tribunal y el fiscal afroamericano Alvin Bragg, y ha cambiado la sugerencia de sus asesores, de que el terminar se trasladara desde el sótano,en su coche al aeropuerto y de allí en su jet privado regresar a Florida y en su cancha, en Mar a Lago, hablar a sus seguidores.Ha trascendido que hablará una vez terminado el principio del juicio.