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Categoría: orden y concierto
¿FIJAR LÍMITES?

Mucho se habla últimamente de fijar límites en la educación de nuestros hijos como algo conveniente, pero debía hacerse extensiva la idea a todo en esta vida porque moverse entre límites facilita saber a qué atenerse o disponer de sentido de la orientación y dirección y regula nuestra tendencia a dejarnos llevar de la apetencia o inapetencia como motivación interna.

Fijar límites aumenta la eficacia y el rendimiento y permite una más fácil evaluación de cualquier proceso, progreso o retroceso. Fijar límites facilita la convergencia frente a la disgregación y desaprovechamiento de nuestras energías. Fijar límites facilita la no injerencia en el territorio ajeno y que los demás  respeten el nuestro. Finalmente facilita el ejercicio de nuestra disciplina y autocontrol.

Por todo ello fijarlos a los demás y fijárnoslos, siendo lo más concretos y específicos posible, facilita la medición, mientras que los  demasiado generales y difusos la dificultan.

No es atentar contra la libertad individual ni contra la salud o nuestra economía. Los límites canalizan la libertad más que impedirla, si están dentro de lo lógico y dentro de un establecimiento razonable son fuente de salud y bienestar, de orden y concierto, de armonía y de fortalecimiento de la voluntad, de eficacia en el logro de los objetivos y de descanso mental para no tener que estar constantemente improvisando medidas de control.

Fijar límites ni es autoritarismo cuando se aplica a los demás ni es excesiva autoexigencia cuando se los aplica uno mismo. Es fuente de bienestar y de inteligencia.

Todo esto no coarta la espontaneidad, la creatividad y la inventiva. Son áreas compatibles y  complementarias. No hay que temerlos. Y en esto la naturaleza es experta, casi más que las leyes, con la fama que tienen de limitadoras.

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DINERO FÁCIL

En general es positivo que haya dificultades para entrenar la voluntad e ir fortaleciendo la conciencia de que la vida no es precisamente fácil, aunque tampoco sea todos los días un valle de lágrimas. Si acostumbramos a nuestros hijos a darles todo tipo de facilidades porque nos da pena que sufran o porque vemos que los padres de sus amigos se las dan o porque la vida está montada de esa forma, les estamos perjudicando para cuando crezcan. Aunque es difícil sustraerse a esa tentación los padres tienen que tener claro que el camino de las excesivas facilidades y concesiones conduce más al fracaso que al éxito. Pensamos erróneamente que es mejor que no sufran privaciones ni escaseces y hasta cierto punto es lógico pero las privaciones y carencias razonables son una ayuda inestimable para el autocontrol que todos necesitamos entrenar y del que es bueno disponer a lo largo de nuestra existencia. Y hablando del dinero, como quiera que el dinero es el que abre más puertas a todo tipo de experiencias y sensaciones, el que permite adquirir casi todo, es un tremendo error proporcionarles más dinero del que  necesitan razonablemente, porque a partir de esa costumbre se establece en ellos la sensación de que las cosas no valen lo que valen. No captan el valor de las cosas mientras no les cueste trabajo el adquirirlas. Si les damos dinero en abundancia  pierden la oportunidad de establecer esa relación entre esfuerzo y recompensa. Nuestros hijos tienen que aprender a valorar lo que cuesta ganar el dinero y si se les da sin más, no lo pueden valorar. De ahí a pedir creyendo que con ello se consigue o a jugárselo al pocker, la primitiva  o las apuestas deportivas hay un pequeño trecho. No se les puede dar dinero fácil a los niños. Y tienen que acostumbrarse a ganárselo a base de esfuerzo. Gratis, casi sólo el aire que respiran. Ya me entienden.

 

 

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NUEVA ANATOMÍA

Salvo el bíceps y pocos más, no recuerdo ahora mismo el nombre de todos los músculos del cuerpo pero me interesa resaltar los nuevos músculos que se pueden añadir a esa lista, en sentido figurado. Los que voy a indicar son conocidos pero están bastante debilitados por su déficit de entrenamiento y ejercicio social. Me refiero por ejemplo al talento de cada uno y creo  que es necesario mentalizarse todos de la importancia del ejercicio de este músculo porque de lo contrario se corre el riesgo de que se debilite tanto que resulte algo atrofiado quedando la población a expensas de aquellos pocos que lo entrenan a diario. Y ¿qué decir del músculo del esfuerzo personal? No me digas que en nuestra sociedad su ejercicio y continuo entrenamiento no ha experimentado un importante retroceso, sobre todo, en el mundo de la educación. Tanto que muchos en lugar de esforzarse por si  mismos se arriman a quien lo hace por sistema o se quedan sentados esperando que, los que se esfuerzan, les saquen las castañas del fuego y además se permiten criticar a los que, por hacerlo, progresan, como si el progreso y avance no lo hubiesen sudado y merecido. Pero podemos nombrar alguno más como el de la justicia que consiste en dar a cada cual lo suyo y respetar sus derechos. Sospecho que este músculo está necesitado de mucho más entrenamiento. Por citar algún otro me quedo con la disciplina y el orden en la vida de la persona. Los que la tienen débil, ¡la disciplina!, insisto, viven en el desorden cotidiano y algunos mas bien en el desastre respecto a sus obligaciones, a su alimentación, a su agenda personal y al uso de su tiempo. Por donde pasan van dejando un tufillo que produce desasosiego a quien tiene que soportarlos día a día, porque no hay más remedio. Hay una larga lista de músculos pero dejo al lector que indague y reflexione sobre cuales de sus músculos más necesarios olvida ejercitarlos y por qué se le olvida siendo tan conveniente mantenerse en forma espiritualmente, como se decía antaño, o  psicológicamente como se dice hoy día. Y una vez reflexionado, que se anime a pasar diariamente por el gimnasio de su propia persona. ¿Tú, qué músculos tienes algo más oxidados?

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PONER LÍMITES

Se va poniendo de moda hablar de los niños y los límites pero no está muy claro que los padres sepan cómo hacerlo y lo apliquen fehacientemente. Que un niño ha de tener límites no parece discutible y socialmente existe gran consenso en este aspecto. Pero para que un niño respete los límites tienen que tenerlos fijados de manera nítidamente clara.Necesita conocerlos y no se le deben cambiar según sople la brisa del estado de ánimo de los padres, lo que es tanto como decir que han de ser estables para que el niño sepa a qué atenerse y crezca orientado.

Si observamos atentamente en nuestra sociedad los límites están bien delimitados por las normas y leyes. En la circulación las señales horizontales o verticales están perfectamente definidas y todo el mundo sabe cómo se debe conducir para librarse de sanciones. La declaración de la renta acaba un dia concreto y si te pasas te penaliza Hacienda. La butaca que te dan para un concierto es una determinada y no puedes sentarte en otra si el teatro está lleno.

Los límites inundan nuestras vidas y están bien señalados pero en la educación familiar no siempre los padres les dicen a los hijos hasta donde se pueden comportarse de un modo determinado y a partir de donde no les es permitido realizar ciertos comportamientos. No siempre se les dice claramente qué es lo que está prohibido específicamente para ellos, para que lo comprendan y se atengan a ello y el niño necesita saberlo expresamente. Los límites suelen estar difusos y cuando les trazamos la raya no siempre la dejamos en el mismo lugar sino más bien, movidos de la pena o del enfado, la movemos.

A un niño hay que explicarle qué es lo que no debe hacer, cuando y donde, de tal forma que, si transgrede esas fronteras a sabiendas, se le pueda sancionar para que aprenda, pues en la sociedad, si los transgrede le penalizan. Deben tener muy claro qué no pueden hacer para aprender a respetar el territorio de los demás y evitar conflictos. Por tanto, primero señalarlos y después explicarles qué les sucederá caso de traspasarlos y, si lo hacen, sancionarlos proporcionadamente a la transgresión cometida. Sólo de esta manera el niño entenderá las consecuencias e irá madurando.

Si los padres no saben bien donde se encuentran tales límites habrán de asesorarse, pero en principio todo lo que ponga en riesgo la integridad física y mental del niño o vulnere el respeto social debe servir de guía para trazar las líneas.

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VIDAS DESORDENADAS

En cuanto la depresión en forma de desgana, tristeza, desilusión, disminución del interés por lo que nos rodea, de la libido y del cansancio se instala en la persona, de manera sutil, pero paulatina, comienza a aparecer la desidia y con ella el desorden personal del sujeto de tales sentimientos. Comienza a dejar actividades que hacia con motivación anteriormente y el abandono de si mismo, su cuidado personal y el de sus tareas, trabajos o negocios hace acto de presencia y comienza extenderse pudiendo sumir al individuo en el caos.

Además de levantarse más cansado, tenderá a dejar de hacer ejercicio, a abandonarse, relajar su disciplina, descuidar su aspecto personal, sus relaciones sociales y encontrarse a si mismo acomodado en el aislamiento. Tenderá a reducir su iniciativa y toma de decisiones volviéndose menos resolutivo. Quizás tienda a dejarse llevar de la adicción a la comida, la bebida o cualquier otra y aflojar el control de sus gastos. Y tenderá a huir de compromisos, a escapar, a evitar hacer frente a las normales exigencias de su vida en todos los aspectos.

Semejante desorden, que es una consecuencia, actuará a su vez de depresor de su ánimo, de causa secundaria de su depresión entrando en un círculo vicioso e infernal en algún caso. Perderá poco a poco el control de si mismo, dejándolo en manos de las circunstancias externas, de su estado emocional, de sus impulsos y en definitiva de lo externo a él mismo, quedando un poco a la deriva y a merced de lo que se vaya encontrando. Bien, pues para abortar esta proceso de autosabotaje, en cuanto que se dé cuenta del desastre, tendrá que promulgarse a si mismo un real decreto por el que se reinstaure de inmediato el orden en su vida y sus costumbres aunque crea que no tiene fuerzas para ello.

No hacerlo significa exponerse al gran riesgo de quedar enfangado en el hundimiento emocional con difícil salida. No es que ponerse a corregir el caos garantice el resurgimiento, pues hay que buscarse otras ayudas, cambiar de actitud mental, reestructurar el contexto que alimenta su depresión, reducir su inquietud ya con medicación ya con relajación, reflexionar sobre sus objetivos y su estilo de vida y alguna otra medida. Pero mientras se abordan esos temas, hay que cambiar por decreto y vivir de manera ordenada antes de llegar a perder la autoestima y hasta la dignidad.

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Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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