El Comercio
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Abandonar la vivienda arrendada
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Cuervo Alfageme Abogados | 11-12-2017 | 14:48| 0

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Juan es inquilino de una vivienda desde hace tres meses y ha firmado un contrato de un año más las prórrogas legalmente previstas. Ha perdido su trabajo y quiere volver a casa de sus padres. Nos pregunta si puede irse alegando su situación económica y si pueden reclamarle algo, ya que el contrato no dice nada sobre esta cuestión.

La ley permite que el inquilino desista del contrato de arrendamiento, pero pone unas condiciones: que hayan transcurrido al menos seis meses de contrato y que se avise con al menos treinta días de antelación. Por tanto el propietario puede exigirte que pagues al menos los seis primeros meses. No obstante, habla con el arrendador para explicarle tu situación e intenta llegar a un acuerdo.

 

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Matrimonio, tareas del hogar, compartir… ¿qué dicen nuestras leyes?
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Cuervo Alfageme Abogados | 07-12-2017 | 16:42| 0

blogHablamos, y mucho, y normalmente para bien, de la igualdad, del reparto de tareas en las parejas en el hogar, en el cuidado de los hijos, en la atención a los mayores… pero, al margen de opiniones, ¿nuestras leyes dicen algo al respecto?

Pues sí. La respuesta es positiva. Desde el año 2005 nuestro Código Civil incorpora, en la regulación del matrimonio y entre las obligaciones de los cónyuges, la de compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo, obligación que se contiene en el artículo 68, que también se refiere a la clásica obligación de fidelidad, convivencia y socorro mutuo. Este precepto se lee durante las ceremonias civiles y es de aplicación con independencia de cual sea la forma de celebración del matrimonio elegida.

Es una de esas obligaciones legales que tienen muy difícil exigencia cuando no se quiere llevar a cabo de forma voluntaria. Sin embargo, son muchos los divorcios que se han llegado a producir por desacuerdos continuos en este tipo de cuestiones, entre otras muchas.

Hoy en día no hace falta alegar causa alguna para divorciarse. Cualquiera de los dos cónyuges puede instar el divorcio con tan solo tres meses de matrimonio (incluso menos si existe una situación de maltrato). Tampoco el hecho de que se produzcan o no este tipo de situaciones tiene relevancia alguna para las medidas que van a adoptarse como consecuencia del divorcio, salvo cuando hay hijos menores, en cuyo caso se valorará la atención que cada cual venía prestando a su cuidado para determinar el sistema de custodia.

Es por ello que aunque a veces nos consulta alguna persona sobre este particular, entendemos que si lo que quiere es mantener su matrimonio y lograr la colaboración del otro en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos, el camino judicial no es el más adecuado. Quizás el diálogo o una terapia de pareja dirigida por un psicólogo puedan encaminar la situación que, si llega a hacerse insostenible, terminará con la ruptura de la pareja. Lo ideal buscar el acuerdo que facilite la convivencia.

 

 

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No hablar no es una opción
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Cuervo Alfageme Abogados | 05-12-2017 | 17:05| 0

 

blogNos ocurre en muchas ocasiones y en muy diferentes temas, tal vez porque lo intentamos siempre. Somos de esas personas que pensamos, tanto en lo personal como en lo profesional, que es preferible terminar cualquier conflicto con un acuerdo que cumpla con las expectativas de ambas partes, aunque las dos también tengan que ceder en algún punto.

Pero a veces, por mucho que a priori a todos nos parezca razonable intentar un acuerdo, nos tropezamos o nos encerramos en un no tan rotundo que no deja ni un resquicio al diálogo.

Y esto es negativo.

Negociar puede no conducir a ningún lado. O puede que sí. Y solo por el hecho de que exista esa posibilidad merece la pena intentarlo.

Un “no quiero hablar” desde el principio es irracional, ya sea porque creemos que tenemos de nuestro lado la más absolutas de las razones, ya sea porque nos ciegan los sentimientos, que suele ser lo más habitual. Y no importa, para que esto suceda, que estemos inmersos en un tema de divorcio, de arrendamientos o de comunidades de propietarios… cuando nos encerramos en nuestra posición, lo más habitual es que terminemos en un procedimiento judicial.

Obviamente esta es una solución. Será un juez el que determine finalmente en su sentencia quién se declara triunfador legal de la batalla pero realmente en el camino ambas partes han perdido la oportunidad de poner fin a un conflicto de una forma mucho más sencilla.

Porque en un juicio se aportan pruebas y se ataca la posición de la otra parte y suceden cosas que pueden generar rencillas para siempre.

Y si esto es importante en relación a cualquier pleito, lo es mucho más en temas de familia, y aún incluso más, si son temas de familia en los que la discusión se centra en cuestiones relacionadas con los hijos menores… porque esa relación entre ambos progenitores no va a finalizar nunca. A la otra parte de un contrato podemos no volver a verla más pero al padre/madre de nuestros hijos vamos a tenerlos ahí de por vida.

Abrir los oídos para escuchar, ver todas las opciones, hacer propuestas constructivas y con intención real de llegar a un acuerdo, saber dónde está realmente el punto intermedio y rodearnos de profesionales que nos ayuden a encontrarlo, a través de su propia negociación o aplicando fórmulas como la mediación… son los mejores y principales consejos cuando tenemos cualquier problema jurídico.

 

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¿Y si toca?
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Cuervo Alfageme Abogados | 30-11-2017 | 18:28| 0

 

blogUno nota que entramos de lleno en plena época de Navidad cuando los escaparates se llenan de adornos típicos, cambia el tono y contenido de los anuncios en todos los soportes, miramos hacia arriba en las calles para iniciar las consabidas críticas a la iluminación navideña aun cuando ni siquiera se haya procedido al encendido oficial y todo el mundo en todas partes nos ofrece un décimo o participación de la lotería de Navidad… Esos en los que siempre acabamos cayendo por aquello de ¿y si toca?

Claro que no todo es tan bonito como en el anuncio de este año. Es difícil que un o una extraterrestre encantadora aparezca en nuestra vida, que nos toquen unos cuantos miles de euros y que todo sea felicidad a nuestro alrededor. El dinero no lo arregla todo, obviamente, y es más, en muchas ocasiones hace aflorar las peores reacciones de aquellas personas de las que nunca esperábamos algo igual.

Por eso, como en casi todo, es mejor prevenir.

Por eso, aunque exista mucha confianza y nos embargue el espíritu navideño, es mejor tomar una serie de precauciones que, en principio, no deberían molestar a nadie aunque, como en casi todos los temas jurídicos, puedan causar ciertos recelos.

La OCU (www.ocu.org) ha recopilado una serie de consejos sobre la lotería de Navidad que conviene tener en cuenta y aplicar cuando decidimos comprar y compartir un décimo, algo tan nuestro como las doce uvas del día treinta y uno.

Estos son algunos de ellos:

-Guardar los décimos y hacer fotocopias del anverso y del reverso. Si el décimo se estropea hay que enviarlo a la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado, que determinará si se puede cobrar el premio. Y si está muy irreconocible, será la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre la que se pronuncie. No debemos intentar recomponerlo porque podemos terminar perjudicándolo más.

– Un décimo es un documento al portador: cualquiera que lo tenga en su mano puede ir a cobrarlo si resulta premiado. Por este motivo, si se comparten décimos, es importante hacerlo constar por escrito o en un soporte duradero. No es necesario tampoco hacer un contrato formal, basta con que el depositario del décimo lo fotocopie y entregue a cada participante una copia firmada donde conste el DNI del depositario y en la que se indique que tal persona juega en ese número, serie, fracción y sorteo, una cantidad de euros determinada. También se suele enviar una foto del décimo por email o por WhatsApp, siempre y cuando aparezcan los datos del depositario, los participantes y el porcentaje de participación de cada uno.

– Si se encargan o intercambian décimos enteros, procura recogerlos y pagarlos antes del sorteo. De este modo, cada uno tiene el suyo antes de que pueda tocar o no.

-Si se pierde el décimo o nos los roban es fundamental denunciarlo ante la Policía Nacional o Guardia Civil del lugar donde ocurrió el hecho. En la denuncia se deben hacer constar el mayor número de datos posible y todas las circunstancias del hecho, aportar posibles pruebas —fotos o fotocopias del décimo—, identificando claramente el documento número, serie y fracción. Además, hay que comunicar por escrito el hecho al organismo Loterías y Apuestas del Estado. Con la denuncia es posible paralizar el pago hasta que el juez resuelva quién es el verdadero dueño.

-En el caso de que el décimo se haya comprado por una pareja y uno de ellos decide cobrarlo sin contar con el otro es conveniente saber que si el matrimonio está en régimen de gananciales, el premio será ganancial y si el régimen económico es el de separación de bienes el premio pertenece a aquel que haya comprado el décimo, salvo que haya decidido compartirlo, en cuyo caso es mejor dejar constancia escrita, tal y como hemos indicado antes.

-Y en el peor de los casos… acabaremos en un procedimiento judicial y serán los tribunales los que valorarán todas las pruebas para determinar a quien pertenece el premio.

 

 

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Contratos a la puerta
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Cuervo Alfageme Abogados | 27-11-2017 | 13:03| 0

blogSeguro que a muchos os ha pasado.

Estáis tan tranquilos en casa, pican a la puerta, abrís y es alguien que dice que pertenece a algún tipo de compañía (eléctrica, telefónica, de servicios…) que os viene a ofrecer el mejor contrato del mundo con unas condiciones fantásticas imposibles de rechazar.

Además viene preparado normalmente para responder a cualquier objeción lógica que podamos plantearle: la oferta dura solo hoy, esto no lo vas a encontrar en tienda ni por Internet, si no lo firmas ahora estás perdiendo la oportunidad de tu vida…

Nuestro consejo, el que nos aplicamos a nosotras mismas cada vez que nos ocurre, es que no se contrata nada sobre la marcha en la puerta de casa. Nada es tan urgente ni tan inaplazable como para no pararse a comprobar un mínimo de detalles. Y especialmente hay que tener cuidado con los siguientes:

1.- Cualquier persona que diga que representa a una empresa tiene que poder mostrar una identificación expedida por dicha empresa que lo acredite. En otro caso, desconfiad.

2.- Aunque el consejo resulte obvio, no permitirle el paso al interior de la casa. Es muy posible que si la oferta nos resulta golosa, nos apetezca estudiarla con más comodidad o hacer preguntas con tranquilidad sobre aspectos concretos… pero no es necesario hacerlo dentro de nuestra casa, con un desconocido y, sobre todo, si este ni siquiera se ha procedido a identificar.

3.- Es muy habitual que nos pidan facturas del operador o compañía que nos esté suministrando el servicio para hacer una comparación de lo que estamos pagando y de la oferta que nos acercan. Nunca hay que mostrar datos comprometidos. Tened en cuenta que en esas facturas vienen datos importantes, personales, bancarios, de consumo…

Lo más recomendable es recoger los datos de la oferta, invitarles a irse y hacer nosotros el estudio y la comparativa, llamando además a la compañía correspondiente para ver si es cierto o no lo que nos han entregado.

Firmar un contrato en el mismo momento sin un análisis adecuado de condiciones y sin realizar estas comprobaciones mínimas nos puede ocasionar más de un problema que luego nos llevará mucho más tiempo y quebraderos de cabeza resolver.

 

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La historia de Catalina
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Cuervo Alfageme Abogados | 21-11-2017 | 17:50| 0
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La historia…

Una perrita desconocida de apenas seis meses de edad que vivía con una pareja en un edificio cualquiera de la ciudad de Lugo se cae desde la ventana de un edificio desde una altura  que le provoca lesiones muy graves.

El hecho en sí mismo es una desgracia pero los calificativos para describirlo cambian cuando se investiga que tal vez no ha sido un simple accidente sino que la perrita supuestamente pudo haber sido arrojada por sus dueños a la calle por esa ventana.

Para aquellos que nos gustan, queremos o simplemente respetamos a los animales una actuación así nos parece inconcebible. ¿Cómo un ser humano, se supone que racional, es capaz de comportarse así? Pero estos hechos ocurren, desgraciadamente, con demasiada frecuencia. De hecho, una situación muy similar la vivimos en una calle de Madrid tan solo hace unos meses. Un perro también fue arrojado a la calle desde una ventana. Y otros son arrastrados atados a un coche, o golpeados, o colgados… la lista de posibles maltratos es infinita.

La perrita de nuestra historia, no obstante, tuvo suerte. Tras su caída fue recogida por la Policía Local, está siendo tratada en un hospital veterinario y una protectora se encargará de ella hasta que se resuelva el procedimiento abierto por un posible delito de maltrato animal. Así nació de nuevo Catalina.

El auto judicial…

¿Por qué se producen hechos de este tipo? Por falta de educación en materia animal, por falta de sensibilización, por falta de valores… pero también por falta de una legislación que castigue de una forma mucho más contundente el maltrato animal. Tan solo hay que pensar que hoy en día, en nuestro derecho, cualquier animal, todos los animales, se consideran cosas. Considerar a los animales, jurídicamente hablando, entes sensibles y dotarlos de una mayor protección, por un lado, y contar con un sistema judicial que aplique con toda rotundidad sanciones y penas en situaciones como la de Catalina, empujaría un cambio que gran parte de la sociedad solicita desde hace tiempo.

Pero, a pesar de este panorama aparentemente desolador en nuestras normas, existe cada vez más una mayor concienciación en este sentido. Y así ha ocurrido con la historia de la pequeña Catalina. Los hechos aterrizaron en el Juzgado de Instrucción número 1 de Lugo y la jueza que está a su frente, Pilar de Lara, dictó un auto que no solo protege y ampara a Catalina sino que es un ejemplo de lo que puede ser un antes y un después en materia de protección animal en el ámbito judicial.

28 páginas dedica la jueza a justificar una medida sin precedentes: a los dueños se les retira, como medida cautelar y como posibles autores de un delito de maltrato animal, la custodia del animal, se les impide tener otras mascotas y se les prohíbe aproximarse a menos de 500 metros de la perrita.

Pilar de Lara critica también la actuación de la Policía Local que tardó en tomar medidas adecuadas para salvar la vida del animal y señala, entre otros muchos puntos muy interesantes, que la inclusión del bienestar animal es la gran asignatura pendiente de nuestra Constitución así como también la aprobación de una Ley Estatal de Protección Animal que profundice en sus derechos y supere la actual diversidad normativa entre las distintas comunidades autónomas. Hace una crítica de los espectáculos cruentos y festejos populares muchas veces patrocinados por entes públicos y de la mercantilización  y cosificación de los animales negándoles su cualidad de entes vivos y sintientes. Lamenta que no se hayan fomentado políticas públicas y administrativas dirigidas a hacer realmente efectivos los derechos de bienestar animal, especialmente en el ámbito de la concienciación social ya desde la infancia para lograr reconocer que los animales son seres capaces de sentir placer, miedo, dolor, ansiedad, estrés… y también de sufrir…

Pero tal vez la reflexión que más nos ha llamado la atención, la más resaltable desde nuestro punto de vista, es esta: “quien desprecia la vida hasta el punto de maltratar o abandonar a una mascota habitualmente también despliega su instinto agresivo contra una mujer, sus hijos, menores, ancianos, vecinos u otros ciudadanos a los que considere inferiores”. Aunque parezca una obviedad un maltratador es un maltratador. Por eso si vemos o conocemos un acto de maltrato contra cualquier ser, la única opción que tenemos es la denuncia.

Solo es un auto pero es un paso más… El sufrimiento de Catalina no ha sido en vano.

 

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Cómo poner fin a un contrato de arrendamiento
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Cuervo Alfageme Abogados | 14-11-2017 | 17:33| 0
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El título de este comentario podría completarse así: “poner fin a un contrato de arrendamiento o la importancia de lo escrito” porque precisamente de eso vamos a hablar en esta ocasión.

Vamos a ponernos en el escenario de que arrendador y arrendatario, por los motivos que sean (porque se ha llegado al final del plazo o de alguna de las sucesivas prórrogas o porque se ponen de acuerdo para terminar anticipadamente el contrato) acuerdan poner fin a su relación arrendaticia.

Si esa relación ha sido buena e incluso se ha dado un cierto grado de cordialidad, en muchas ocasiones, simplemente el fin se habla entre las partes, se devuelven llaves y fianza y se da por finalizado el asunto. No obstante, esto ni es lo correcto ni es lo más recomendable.

Del mismo modo que cuando iniciamos la relación se firma un contrato de arrendamiento y tal cosa nos parece imprescindible pues no se va a permitir la ocupación de uno de nuestros inmuebles a una persona que no conocemos sin documentarlo, cuando finaliza el arrendamiento ha de hacerse lo mismo.

El documento es mucho más sencillo. Basta con poner los datos de las partes, hacer referencia al contrato al que se pone fin, manifestar el acuerdo de darlo por terminado y especificar que a su fecha se han devuelto llaves y fianza.

Con esta recomendación evitamos reclamaciones posteriores sobre todo si se ha acordado poner fin al contrato de arrendamiento en algún momento distinto al término de su plazo o de la alguna de sus prórrogas. De esta forma queda claro que el propietario recupera legalmente el uso y disponibilidad de su vivienda y que el arrendatario la deja y, por tanto, no se le pueden exigir rentas posteriores a tal fecha.

 

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¿Qué son los animales para nuestro derecho?
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Cuervo Alfageme Abogados | 24-10-2017 | 11:18| 0
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Esta es una pregunta con una respuesta aparentemente sencilla aunque ciertamente frustrante para todos aquellos que defendemos los derechos de los animales. Los animales para nuestro Código Civil son cosas. Por este motivo, algunos movimientos de protección animal llevan tiempo solicitando que se produzca un cambio legislativo que los considere seres sensibles, es decir, que la ley se ajuste a una realidad más que constatada.

Pero analicemos cómo está nuestro derecho y cómo se puede cambiar en este extremo.

 

Los animales como cosas.

La base es nuestro Código Civil. En el artículo 333 se establece que todas las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles o inmuebles. Los animales se califican como bienes muebles, en concreto, como semovientes, es decir, son cosas. La única excepción a esta calificación la encontramos en el artículo 334 que señala que los viveros de animales, palomares, colmenas, estanques de peces o criaderos análogos se consideran bienes inmuebles cuando el propietario los haya colocado o los conserve con el propósito de mantenerlos unidos a la finca y formando parte de ella de un modo permanente.

En cualquier caso, los animales son cosas y, como tales, como hemos indicado, objeto de apropiación, lo que da el derecho al propietario de gozar y disponer de los mismos sin más limitaciones que las establecidas en las leyes.

Siguiendo con esta idea, si los animales son cosas para nuestro Código Civil, no serían susceptibles de ser titulares de derechos, aunque sí se pueden establecer obligaciones a los propietarios. Así se han ido estructurando nuestras leyes autonómicas de protección.

El derecho de los animales en España, entendido como el conjunto de normas que les afectan o regulan su situación jurídica, se ha ido diseñando estableciendo prohibiciones y deberes de obligado cumplimiento a los propietarios.

Cierto es que, poco a poco, la protección ha ido aumentando hasta tal punto que hoy en día hay conductas que se realizan contra los animales que se encuentran recogidas como delitos o faltas dentro de nuestro Código Penal y que pueden llevar aparejadas hasta penas de prisión. Cierto también que el incumplimiento del resto de las obligaciones, catálogo cada vez más extenso, supone la comisión de infracciones administrativas que pueden implicar importantes sanciones económicas. Pero los animales siguen siendo para nuestro derechos cosas y esto tiene aún muchas consecuencias.

Por ejemplo, cuando se discute su propiedad, cuando se produce una herencia o cuando nos encontramos a una ruptura de pareja, esa calificación como cosas pesa y es la determinante a la hora de decidir cuestiones directamente relacionadas con los animales. Pero también afecta en otros muchos campos relacionados con los animales tan dispares como su utilización en la experimentación o su utilización en granjas o para la alimentación humana.

Los animales como seres sensibles.

La tendencia, sin embargo, está cambiando. ¿Hacia dónde? Hacia entender que los animales son algo más que cosas y que realmente nos encontramos ante entes dotados de sensibilidad. Ya son muchos los estudios científicos que avalan que los animales son capaces de sentir, no solo dolor físico, lo cual era ya evidente, sino también sensaciones que van mucho más allá de este y que son capaces de reaccionar ante estímulos que superan ese campo del mero ámbito físico. Esto abre una  nueva dimensión en materia de protección de animales y, concretamente, en la protección de los animales domésticos.

Esta concepción de los animales como seres con sensibilidad en ambos campos es una idea se va abriendo paso en otras normas. Hoy en día la Unión Europea trabaja cada vez en la consecución de varios objetivos que guardan relación con el bienestar de los animales. En algunas de las declaraciones y actos de la Unión los animales se conciben ya como seres sensibles y en este sentido se van impulsando las normas. De ahí los cambios, por ejemplo, en materia de explotación de granjas, de transporte y comercio de animales, de experimentación, de sacrificio…

Aunque parezca una idea relativamente novedosa en realidad no es original. Ya la Declaración Universal de los Derechos de los Animales en el año 1977 recogió un catálogo, como su propio título indica, de derechos de los animales, es decir, implícitamente no se les estaba considerando como simples cosas, sino como seres capaces de ser titulares de derechos.

También en nuestro derecho, se han producido tímidos avances y así en febrero de este año nuestro Congreso de los Diputados aprobó una proposición no de ley con la finalidad de que se produjera ese tan ansiado cambio en nuestro Código Civil modificando la catalogación de los animales como cosas. Pero aún queda dar el paso de la reforma.

Materia para la reflexión.

¿Tiene que evolucionar nuestro derecho en este sentido? ¿Debe producirse ese cambio?

Entendemos que sí sin lugar a dudas.

Hoy en día, en una sociedad cada vez más avanzada como es la nuestra, no podemos seguir considerando a los animales como simples cosas objeto de nuestra propiedad con las que hacer lo que deseemos como propietarios aunque se impongan determinadas limitaciones u obligaciones. Un animal no es equiparable a un libro o a una mesa. Es un ente con capacidad de sentir en el ámbito físico y psíquico. Y esto es especialmente así en lo que se refiere a los animales de compañía. ¿Que esta idea es la base para cambiar toda la regulación en materia de protección animal? Sin duda. En todos los campos en los que se ven implicados los animales, entenderlos como seres sensibles supone, no que el hombre no pueda servirse de los mismos, sino que tiene que hacerlo siempre con respeto y salvaguardando sus derechos.

(Nota: Artículo actualizado publicado originalmente en la revista El Mundo del Perro).

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Mi amigo ya no puede valerse por sí mismo…
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Cuervo Alfageme Abogados | 20-10-2017 | 12:29| 0
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Álvaro está muy preocupado por la situación de uno de sus amigos. Es mayor, vive solo y ahora está empezando a perder la memoria. El amigo de Álvaro tiene una  hermana que le visita a menudo pero que no quiere ver o entender que su hermano ya no se encuentra en situación de continuar viviendo de forma independiente. Álvaro nos pregunta si puede él intentar que lo incapaciten y le nombren un tutor que se encargue realmente de él.

La incapacitación es un procedimiento judicial que no puede iniciar cualquier persona respecto a otra. Tan solo puede promoverlo el presunto incapaz, el cónyuge o pareja de hecho, los descendientes, los ascendientes o los hermanos del presunto incapaz. También puede hacerlo el Ministerio Fiscal si estas personas no actúan.

En tu caso, si la hermana no entra en razón para adoptar medidas al respecto, lo único que puedes hacer es ponerlo en conocimiento del Ministerio Fiscal para que sea este quien inicie el procedimiento de incapacitación y, finalmente, si resultara necesario se le nombrara un tutor a tu amigo. También para el nombramiento de tutor hay una preferencia de personas que incluye al designado por el propio tutelado cuando aún tenía capacidad o a determinados familiares.

 

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¿Si tengo a mis hijos conmigo tengo que pagar alimentos?
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Cuervo Alfageme Abogados | 13-10-2017 | 09:46| 0

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Pedro se encuentra divorciado desde hace menos de un año y este ha sido el primer verano que pasa en esa situación. Compartió con sus hijos un mes y medio de vacaciones y  durante ese tiempo, fue él quien se ocupó íntegramente de sus necesidades y además tuvo que continuar abonando el importe de la pensión de alimentos a su ex mujer. Considera que esto es injusto y nos pregunta si se entiende siempre así o habría que ajustar los alimentos los meses de vacaciones.

La respuesta es clara. Sí, Pedro, tienes que continuar abonando la pensión de alimentos íntegra a la que estás obligado por sentencia o por convenio regulador, según haya sido tu divorcio con independencia de los períodos de vacaciones.

No es una situación injusta, aunque ese tiempo lo pasen tus hijos contigo y te encargues de todos sus gastos, por la siguiente razón: la cuantía de la pensión de alimentos se hace estableciendo una media de las necesidades de los hijos a lo largo de todo el año. Hay meses en que los gastos serán más bajos y otros más altos.

No dejes de pagar la pensión para no incurrir en un incumplimiento que tu ex mujer podría reclamar en vía judicial.

 

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